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Entrevista con Los Esquizitos: todo sobre su nuevo disco y los planes de 2026

La banda más irreverente del garage mexicano nos habla sobre el mito de su “desaparición”, el arte de brindar con los nietos de sus fans y por qué la esencia de una banda no se planea, simplemente ocurre cuando los “superanillos” se alinean.

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En el ecosistema del rock mexicano, pocas bandas poseen el aura de culto y la desfachatez de Los Esquizitos. Con más de tres décadas de trayectoria, el grupo integrado por Brisa, Alex, Nacho y Willy ha demostrado que la clave para sobrevivir no es seguir las tendencias, sino ignorarlas por completo. Tras un periodo de aparente calma, la banda regresa para encabezar el festival Ruido y Cariño este 14 de febrero, un evento que califican como una “alineación de planetas” poco común, donde compartirán escenario con aliados históricos como las Ultrasónicas y Lost Acapulco, algo que, según advierten, podría no repetirse en mucho tiempo.

La vigencia de Los Esquizitos desafía las leyes de la industria. Mientras muchas bandas se disuelven ante la primera crisis, ellos han optado por la continuidad orgánica. Esta persistencia ha creado un fenómeno generacional fascinante donde los fans originales, que hoy ya peinan canas, asisten a los shows cargando a sus hijos e incluso a sus nietos en hombros. Es una resistencia que Alex compara, con su característico humor, con la tortillería del barrio: puedes tener un mal día, pero la gente siempre volverá por lo que es auténtico.

En lo creativo, la banda atraviesa un momento de renovación con el lanzamiento de sencillos como “Egipto a Memphis” y “Altura“, temas que marcan su regreso al estudio tras años de espera. Fieles a su espíritu de “equipo de secundaria“, donde cada miembro aporta desde su trinchera —sea con el dibujo, el diseño o la pura guasa—, Los Esquizitos han logrado recuperar su esencia más pura. Para ellos, la música no es un plan de negocios ni una plataforma para el activismo forzado; es un espacio de libertad donde el único requisito es que el resultado les guste a ellos mismos.

¿Cómo están los ánimos rumbo a este festival Ruido y Cariño?

Los ánimos están acalorados y positivos. Es un cartel que no se ha visto en mucho tiempo. Combinamos bandas que nos conocemos, que hemos compartido escenario e integrantes, pero hace rato que no alineamos estos “superanillos” o estos planetas en una sola fecha. Es una agradable ocurrencia y los ánimos están muy amables.

Llevan más de 25 años en la escena. ¿Cómo le han hecho para seguir en el corazón de la pandilla mexicana?

Hablando de Los Esquizitos, la verdad es que nunca hemos dejado de tocar. Hay momentos más leves y otros de mucha actividad, pero estar presentes te permite pasar de una generación a otra. Ahora vemos que los que iban hace 30 años llevan a sus hijos y se va sumando gente nueva. Alex dice que esto es como la tortillería del mercado: a veces una tortilla sale amarga y la gente dice “esos ya ni tocan”, pero es solo un momento. Con 30 años de diferencia somos más exigentes, pero es divertido ver a los niños en hombros bailando; ya hasta vemos a los nietos de los fans.

Últimamente han sacado rolas nuevas como “Egipto a Memphis” y “Altura”. ¿Cómo fue volver a componer después de tanto tiempo?

Siempre decíamos “hay que grabar”, pero no se alineaban los astros. Al final mandamos a nuestro Willy a la guarida del Nacho en Oaxaca en una misión especial. Regresaron con riffs e ideas de letras que jalaron muy bien. Siento que regresamos a la esencia de cuando empezamos. Hacer música en equipo es como un trabajo de secundaria: está el que estudia (que sería yo, obvio), la chava sexy (Brisa), los vaguillos que tienen la impresora o el que pone la casa y el Nintendo. Combinamos esa energía, pulimos el producto en ensayos y salió algo que es un esfuerzo sostenido. Esta carrera no es de velocidad, es de resistencia.

¿Cómo se construye eso que llaman “esencia” en una banda como la suya?

Lo más importante es encontrar los elementos con los que te entiendes bien musicalmente; eso no se sabe cómo pasa, es una mezcla de sustancias que simplemente funciona. También está el ser original. Cada quien trae una licuadora en la cabeza y de ahí tiene que salir algo propio, no imitar proyectos exitosos. Nosotros no tenemos catálogo de opciones, ni manager (tuvimos uno una vez solo por dar chance), ni la “avaricia del roquero”. Lo nuestro es la convivencia, el humor y la guasa. El primer objetivo es que nos guste a nosotros; si a Brisa y a mí nos gusta, el camino está hecho. Si algo es forzado, se nota.

Ustedes siempre ligan la música con el arte gráfico en sus portadas y flyers. ¿Cómo se da esa conexión?

Willy se encargó de la gráfica técnica de estas canciones, pero él siempre ha tenido la batuta desde el primer disco. Nacho pinta cuadros y Alex hace los flyers porque son más libres. Hay un acercamiento gráfico a partir de la música y viceversa. Se combinan las dos áreas sin ser un proyecto formal, simplemente surge. Si dibujo a una esposa de King Kong pegándole a los platillos, pues ya combinó.

¿Algo más que quieran agregar para la gente que irá al Gran Forum?

Solo recordarles que este 14 de febrero va a estar muy chido. Es un cartel con bandas afines y de la misma generación como Lost Acapulco, Salón Victoria y los de Abajo. A lo mejor no se vuelve a dar este cartel por falta de tiempo o coincidencia, así que vale mucho la pena. ¡Va a estar divertido, no se lo pierdan!

Periodista musical egresado de la UNAM; ahora editor SEO, reportero y fotógrafo de esta H. revista digital, con más de siete años en el mundo de las notas, reseñas y opiniones de la industria musical. Interesado cien por cien en la búsqueda de nuevos sonidos, tendencias y datos históricos.

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