Cine
Líbralos del Mal, un terror incómodo e interesante con un toque de folk horror
Osgood Perkins lo ha vuelto a hacer. Líbralos del Mal podrá agradar a unos e incomodar a otros, pero es una propuesta muy interesante de terror
Una de las voces más recientes del terror es Osgood Perkins y con Líbralos del Mal demuestra que de tal palo, tal astilla. Sin duda el hijo de Anthony Perkins (el mismísimo Norman Bates de Psícosis) sabe construir atmósferas retorcidas y suspenso a fuego lento que deja mucho que pensar. En Pólvora les decimos lo más destacado de este filme que, detrás de un lindo romance, mezcla lo sobrenatural con los miedos reales de una pareja.
De que trata Líbralos del Mal
Durante un fin de semana de descanso para celebrar su aniversario, Liz (Tatiana Maslany) y Malcolm (Rossif Sutherland) deciden pasarla en una cabaña aislada de todos. Pero lo que aparentaba ser una huida para fortalecer su romance, todo toma un giro oscuro cuando, ante la ausencia del novio, una presencia siniestra revela el escalofriante pasado de la cabaña y el mal indescriptible que desvela los horripilantes secretos de este misterioso lugar.
Osgood Perkins: el nuevo maestro del terror
Si hay algo innegable con Líbralos del Mal es la ratificación de un director que ha entregado una serie de propuestas que van desde una alocada y cómica adaptación de Stephen King (El Mono) hasta la locura de un asesino serial con tintes demoniacos interpretado por Nicolas Cage en Longlegs: Coleccionsista de Almas. Mas allá de lo propositvos que resulten susu proyectos como director, hay algo que resulta característico en su corta filmografía.
Ese detalle recae en la construcción de atmósferas y el desarrollo de un suspenso que, con una estética muy particular, se va revelando a fuego lento. Ya sea a través de las sombras, los ruidos o algunos otros detalles, Perkins ha sabido generar y modificar ese aspecto en sus filmes. Aquí, prácticamente retoma el cliché de la casa embrujada para dotarlo de un miedo que, por momentos, sobrepasa las paredes de este lugar apacible y roza en lo psicológico, en el juego de lo que uno ve y no dentro de la cinta.
Tal como lo ha hecho en otros filmes, especialmente en la ya citada Longlegs, Líbralos del Mal saca provecho al diseño de la cabaña del amor donde Liz y Malcolm buscan reforzar su relación. Gracias a una fotografía destacada donde Jeremy Cox, al lado de su director, juegan con los espacios altos, las sombras y el siempre inesperado factor de ver lo que la protagonista no percibe, creando así una angustia inesperada que acompaña a su vez a Liz mientras va descubriendo el secreto retorcido detrás de este idilio.

Otro aspecto importante en el filme es el diseño sonoro. Es gracias a los pequeños ruidos y silencios, acompañados de una banda sonora impecable por parte de Edo Van Breemen, sumaod a elecciones musicales contrastantes como Love is Strange de Mickey & Sylvia o Fooled Around and Fell in Love de Elvin Bishop, que la cabaña y el sufrimiento de Liz cobran vida en Líbralos del Mal. A su vez, Perkins toma la decisión de usar imágenes extrañas y perturbadoras, pero sobre todo se enfoca mucho en los rostros y expresiones no sólo de su actriz, sino de otros elementos que van cobrando un sentido tétrico mientras llegamos a la gran revelación.
La historia y Tatiana Maslany: otras virtudes de Líbralos del Mal
Otro punto interesante es, sin duda, el guion de Nick Lepard, quien se avoca a desgranar la aparente relación perfecta entre Liz y Malcolm, llevándola desde la visión de ella y cómo poco a poco las dudas en ciertos puntos como la cuestión de la maternidad, la extraña toxicidad de su pareja y su sospechoso primo, así como la psicología del encierro y ese toque de fábula de folk horror que cambia por completo el sentido de lo que estamos viendo.
Nada de ello sería eficiente si no incluyéramos a una Tatiana Maslany que tiene una evolución interesante frente a la cámara. Es la canadiense quien se roba cada escena del filme, uno que abre con rostros de otras mujeres hasta llegar al de ella. Poco a poco, su Liz va cambiando ese anhelo de chica enamorada por el de una mujer que se siente sola ante una amenaza creciente que no puede ver ni percibe del todo.

Es al llegar al clímax donde la inteligencia del guion se junta con la buena interpretación de la protagonista para regalarnos un clímax de locura que nos regala un par de cosas sacadas por completo de la imaginación del guionista y de Perkins que se vuelve perturbadora. Es ahí donde Liz obtiene una claridad en medio de lo turbio, regalándonos un final que a algunos les va a encantar pero ciertamente otros no podrán lidiar con la impresión o incomodidad de la misma.
Con ciertos altibajos en su ritmo que son completamente justificados, Líbralos del Mal es un gran thriller donde se muestra que no necesitas grandes nombres ni vivir del jump scare habitual para poder contar un relato que te estrese, te provoque algo en tu mente y tu interior, algo que Osgood Perkins ha sido capaz de crear y convertir en cierto sello de sus mejores historias. El amo de las atmósferas lo hizo de nuevo.
