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Tom Morello, Lenny Kravitz, Fobia y Enjambre: las presentaciones más memorables dentro del Vive Latino 2026

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El equipo de Pólvora tuvo una tarea difícil: escoger sus mejores actos del fin de semana en el Vive Latino 2016, y este fue el resultado:

Tom Morello: encendiendo conciencias a base de riffs

Uno que fue lo demasiado joven para ver en vivo The Battle for Mexico City pero no tanto como para perderse del gran culto nacido alrededor de esa banda, solo puede fantasear en lo que debió ser experimentar a Rage Against the Machine en vivo. La energía que transmite su discurso tiene el suficiente poder para cambiar nuestro estado de ánimo, levantarnos a luchar por mejorar nuestras vidas.

Estoy seguro de que varios tomarán en serio las lecciones de Tom Morello durante su show en el festival, injustamente en una de las carpas más pequeñas. Pero no importa: la intimacía jugó a su favor y durante una hora, celebramos la rebelión que solo la música de guitarra, sabe conectar. “Si aman el rock and roll y odian el fascismo, quiero ver el terremoto antifascista más fuerte que se haya dado”, dijo antes de hacernos brincar en lo más alto.

Sus canciones en solitario son estupendas, aunque claro, las emociones explotaron cuando escuchamos los riffs y solos de su época RATM e incluso de Audioslave, donde además de interpretar un fragmento de “Cochise”, dedicó “Like a Stone” en memoria de Chris Cornell.

El final no pudo ser más épico. “Esta es una canción folk mexicana que aprendimos para la ocasión”. Por un segundo, pensé que sería algo trillado como siempre pero no: “Killing in the Name Of” reventó la pista con un moshpit brutal en la parte de atrás y el dedo medio levantado en lo más alto en lección que no debemos dejarnos de nadie. Ni del gobierno, ni del sistema, ni nadie que atente contra lo que somos nosotros. Porque si algo nos enseñó RATM y la música del propio Cornell, es hacer nosotros mismos. Gracias por todo, Tom.

Lenny Kravitz: el amor gobernó el escenario principal del Vive Latino

Me declaro fan absoluto de la tendencia hard rockera que ha tenido el festival con sus headliners. Tras dos grandes figuras como Guns N’ Roses y Scorpions (aunque nos hayan hecho repelar con una cancelación), tocó el turno de la Flying V con más groove y onda que dominó la radio durante los 90: Lenny Kravitz, ahora ícono consentido de la sociedad de mexicana por sus distintas postales a lo largo de nuestro país, ya sea en Mixcoac o promocionando su propio Sotol en Chihuahua. El hombre ha sabido ganarnos y nosotros, somos leales.

Hasta pareciera que las monumentales pantallas fueran puestas exclusivamente para él pues desde el momento en que inició, fue una cosa imponente, la verdadera fuerza del rock and roll. Kravitz llegó en promoción de su nuevo álbum, Blue Electric Light y francamente, son un increíble regreso a esos años dorados que nos hicieron amarlo tras varios tropiezos donde pareció perder la dureza (sobre todo cuando se cortó la mata). “Paralyzed” es una gran canción y “TK421”, esa vibra soul especial.

Aunque fue soltando los hits desde el inicio con “Always on the Run”, la parte final fue una cátedra de guitarrazos, aún cuando de repente le ganaba lo platicador. Pero escuchar de forma consecutiva “American Woman”, “Fly Away” y “Are You Gonna Go My Way?”, fue épico, un viaje nostálgico que atesora a través de las imágenes que uno recuerda de sus videos en distintos puntos de nuestras vidas.

Tardó para volver al encore, parecía que todo acabó cuando minutos después (sí se tardó, la verdad) regresó con su himno “Let Love Rule”, versión extendida para más placer donde aprovechó para bajarse a estrechar las manos de sus fans en las primeras filas; no hubo robo de rasta esta vez, afortunadamente. Lo que sí hubo, fue otra postal memorable para el Vive Latino.

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La leyenda de John Fogerty y Creedence

El Vive Latino de este año -sobre todo el cartel del día sábado- unió a varias generaciones, pues vimos a familias enteras disfrutar de una leyenda de leyendas comunes John Fogerty, que formó parte de Creedence. Y es que sus sonidos del bayou, creados en parte por el guitarrista, han sido parte de varias generaciones; por ejemplo, en mi caso, yo los escuchaba por mis papás.

Así que, antes de entrar de lleno a una hora de puro hitazo, nos pasaron un vídeo en donde recordó lo doloroso que fue haber sido demandado por sus antiguos compañeros de banda, pero también lo bonito que fue regrabar las canciones que el escribió junto a su familia. Y es que, hay que aclarar, que durante décadas no pudo tocar los temas que él compuso, lo cual demuestra lo indefenso que puede estar un músico antes las disqueras.

Fue impresionante ver al guitarrista de El Cerrito, California, desempeñarse arriba del escenario como si no tuviera 80 años. Nos enseñó como fue el que escribió “Proud Mary” cuando organizaba las letras que escribía en su libreta. Y si de nostalgia hablamos, incluso traía la guitarra con la que compuso la canción “Who Will Stop The Rain” allá por 1976.

“Voy a seguir celebrando mi música con ustedes para siempre”, fueron las palabras de Fogerty mientras nos deleitaba con entre puros hits de Creedence como “Long as I Can See the Light”, “Have You Ever Seen the Rain?”, “Green River” y “Up Around the Bend”.

El regreso de Fobia a los escenarios

Fobia volvió al Vive Latino 2026 como esas bandas que no necesitan presentación: basta el primer acorde para que todo el Estadio GNP recuerde por qué siguen siendo parte esencial de la historia del rock mexicano. La banda regresó por la puerta grande, con un set cargado de nostalgia, guitarras filosas y un público que desde las primeras notas ya estaba cantando como si se tratara de una reunión entre viejos amigos.

La noche también marcó una nueva etapa para el grupo con el debut de Elohim Corona en la batería, quien tomó el relevo de Jay de la Cueva con la energía y precisión que lo han convertido en uno de los bateristas más sólidos de la escena mexicana. Su llegada aportó una base rítmica poderosa que sostuvo cada momento del show y le dio nueva fuerza a varios de los clásicos del repertorio.

Canciones como “Veneno Vil”, “El Diablo” y “Vivo” marcaron algunos de los momentos más coreados de la noche, especialmente cuando todo el Estadio GNP cantó el coro de “Vivo” a todo pulmón. Incluso hubo espacio para un guiño inesperado con “Sympathy for the Devil”, cerrando un concierto que recordó algo simple pero poderoso: hay canciones que no envejecen, solo esperan el momento adecuado para volver a sonar frente a miles de gargantas listas para corearlas.

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Dubioza Kolektiv: el mejor cardio que se puede hacer es bailar

Una de las cosas que siempre se agradece como público es cuando la banda se esfuerza en sus presentaciones, no importando que en un festival solo le den una hora. Y este fue el caso de Dubioza Kolektiv, los cuales aprovecharon al máximo su presentación, pero no solo salieron a tocar, sino que primero se aventaron un video muy cotorro sobre una nueva forma de bajar de peso mientras bailas y tomas cerveza.

Además, todos sus integrantes lucían un jersey de béisbol con un número diferente, no como otros que luego salen solo con sus playeras blancas Rinbros que parece que les dio flojera asistir a su propio concierto. Y es que desde los primeros acordes la gente abrió el clásico círculo en medio de la pista y comenzaron con el mosh pit, menos violento y más de baile.

La energía de los bosnios es indiscutible, y es que esos ritmos de los Balcanes sin duda hacen clic con nuestra cultura en donde nos gusta bailar y echar desmadre. Sin duda, el punto álgido de la presentación fue el clásico de clásico “I Fought The Law” de The Clash en donde invitaron a los mexicanos de Son Rompe Pera e interpretaron tanto en español como en inglés.

Ladrones retumbó con su flow pesado

Mezclar corridos con metal puede parecer una jugada arriesgada. Pero cuando esa mezcla encuentra el escenario correcto y un público dispuesto a escuchar algo distinto, el resultado puede ser lo que sucedió en el escenario Telcel del Vive Latino 2026.

Desde los primeros sonidos, el metal ya estaba presente. Pero cuando Zamyr avisó que se venían los corridos, su rola “Veneno” fue la que comenzó el verdadero desmadre. Guitarras densas, actitud frontal y un sonido que retumbaba potente, bien ejecutado y con un volumen que se sentía en el pecho.

Lo interesante ocurrió abajo del escenario. Poco importaba si el público conocía todas las canciones o si apenas estaba topando la banda por primera vez. La energía hizo su trabajo: la gente comenzó a juntarse, a empujarse, a abrir espacio. El círculo apareció entre la multitud y el mosh pit empezó a girar. Era impresionante cómo aventaban sus cervezas cuando el calor estaba insoportable, pero un bañito helado en medio de los trancazos se veía tentador. La gente se dejó venir aún más cuando decidieron tocar “Desvelado” de Bobby Pulido, siguiéndole con “Hoy me topé a la muerte”. El público que llegó al show sin conocerlos demostró que realmente sí están listos para puro flow pesado.

Enjambre y su jugo de hits

El nuevo disco ya se estrenó, la gira sigue en marcha y, sin embargo, el setlist apenas incluyó dos canciones del material reciente. Para el escenario más grande del festival, Enjambre decidió irse a la segura.

La banda apostó por los temas que ya todos conocen: “Manía Cardíaca”, “Visita”, “Dulce Soledad” y “Vida en el espejo”. Y es que, seamos honestos, Enjambre tiene esa capacidad de ponernos nostálgicos a más de uno. Tal vez por eso la decisión de apoyarse en lo conocido habló más de lo que la banda buscaba provocar en el show que de presentar por completo su nueva etapa.

Del disco reciente apenas se asomaron un par de momentos como “Desfases” o “Vínculo”, dejando la sensación de que el resto del material todavía espera su momento frente al público. Eso sí, también anunció un concierto propio en el Estadio GNP Seguros; aún no hay fecha confirmada, pero la expectativa ya está ahí. Quizá entonces sí llegue la oportunidad de escuchar el nuevo disco completo en vivo, y no solo un par de adelantos entre clásicos.

Conociendo Rusia y la conexión con el público

La verdad, Conociendo Rusia tocó increíble. Lograron mover a la gente y hacerte sentir un poquito más. Aun estando en uno de los escenarios más chicos, se veían enormes para todos los que estábamos ahí.

Además, sumaron fuerza con invitados como Mon Laferte y Santiago Casillas vocalista de Little Jesus. Las expectativas eran altas y, aunque no tuvimos a Natalia Lafourcade para cantar “Cinco Horas Menos”, ese pequeño momento en el que pudimos escucharlos se sintió suficiente para llenarte el corazoncito.

Los efectos no hicieron el show: fue la conexión musical con el público y la disposición de la banda lo que volvió el momento inolvidable. Incluso más que cuando Mateo, el vocalista de la agrupación, se subió al escenario con Juanes.

Si la unión de los Gemelos Fantásticos se hiciera realidad y no se convirtieran en un mechudo y un bote de agua, esto daría de resultado.

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