Cine
BAILARINA: Una danza no tan perfecta y algo caótica entre Ana de Armas y Keanu Reeves
El director Len Wiseman nos da algo de venganza fría y acción que rompe las reglas ya establecidas en la anterior saga…
Luego de que Eva Longoria salvara aquel primer capítulo de John Wick, y que el mismo Keanu Reeves se consolidara como un nuevo héroe de acción dentro del género con Otro Día Para Matar (Dir. Chad Stahelski, 2014), así como forjar algo interesante en los tres capítulos siguientes. Pensaríamos que ya habían contado lo más importante. Pero en este 2025, de manera letal y casi elegante, llega Bailarina: Del Universo de John Wick, dirigida por Len Wiseman, la cual romperá todo lo establecido para cambiar las reglas del juego.
Es bien sabido que la franquicia de John Wick es icónica por su uso imaginativo de la violencia, donde las peleas son intensas, sangrientas y arduamente bien ejecutadas. Sin olvidarse de añadir un humor que no raya en el pastelazo, sino se coloca de manera elegante y punzante, permitiendo dar un respiro entre tanta dosis de acción, caos y adrenalina.
Al igual que forjar todo su universo con cuidado y añadir extensiones dentro de las sombras de su propia historia.
Con este nuevo capítulo que se desprende de cierto momento que logramos vislumbrar dentro de John Wick 3. Llega ante nosotros Ana de Armas, para demostrarnos que este mundo sigue más que vigente, y que su momento en 007: Sin Tiempo Para Morir era solo la punta de la lanza para adentrarse al género y llegar sigilosamente con el personaje de Bailarina, para poder patear uno que otro trasero y hasta algunos huevos.

De qué va Bailarina: Del Universo de John Wick
Una noche como cualquiera otra se ve manchada de humo, balas y sangre por un asedio a un padre y su hija. El padre intentará protegerla a toda costa, aunque le cueste la vida enfrentar a aquellos mercenarios y perros de ataque que han invadido su hogar.
La vida de aquella niña cambiará ante sus ojos y horas antes del amanecer.
Las horas pasarán y ella conocerá a Winston (Ian McShane), el cual la llevará ante La Directora (Anjelica Huston), quien ofrecerá un cobijo, nuevo camino y una letal fortaleza con un nuevo objetivo oculto en el escenario y a reforjado través de la danza. Para este proceso, la pequeña tendrá una maestra y protectora llamada: Nogi (Sharon Duncan Brewster) quien le mostrará todas las técnicas, golpes y ventajas como desventajas que llevará al campo de batalla.

Los años pasarán y aquella pequeña de nombre: Eve Macarro (Ana de Armas) entrenada por la Ruska Roma, la misma organización criminal que adiestro y procuró a Jardani Jovanovich, mejor conocido como John Wick (Keanu Reeves), tendrá una oportunidad de mostrar su nivel de entrenamiento y así volverse una asesina profesional.
Pero el peso de su pasado por el apellido, los recuerdos de su infancia y un encuentro del mismo destino, encenderán de nueva cuenta aquella venganza que estaba dormida. Eve intentará por todos los medios averiguar quién está detrás del asesinato de su padre durante su primera misión.
Durante su lucha por conocer la verdad, tendrá que conocer las reglas de la Alta Mesa y que no existe un descanso formidable en las entrañas de algún Hotel Continental. Así que en su camino, descubrirá un pacto entre el culto de “El Canciller” (Gabriel Byrne) con la misma Ruska Roma. Momento que arrojará algunos secretos, y pondrá su propia historia en llamas, quebrando ciertos pilares en el tablero de juego. Y donde Eve Macarro tendrá que ocupar todo lo que esté a su alcance pata enfrentar todo aquello que se le ponga en el camino, en este capítulo de su vida y volverse esa Bailarina letal que este universo espera.

“En la mitología eslava, la kikimora es un espíritu que existe entre las sombras. Con quienes tienen oscuridad en su corazón, puede ser vengativa. Pero con los inocentes, puede ser protectora“.
Len Wiseman vuelve a la silla del director en Bailarina tras haber estado involucrado en varios proyectos televisivos como: La Leyenda de Sleepy Hollow (2013-2017), Lucifer (2016-2018, antes de que Netflix la salvara) The Gifted (2017-2018) y Swamp Thing (2019), trabajos en los que fue director de ciertos episodios y productor ejecutivo en su totalidad. Claro que no olvidamos su paso en la pantalla grande con su trilogía de Inframundo (2013) protagonizada por su ex esposa, Kate Beckinsale. Añadiendo de igual forma su paso por la acción en Duro de Matar 4.0 (2007) y su remake de El Vengador del Futuro en el 2012.
Pero te preguntarás por qué hacemos énfasis en sus trabajos anteriores.

Por el simple hecho de que este trabajo en Bailarina se siente algo que a Wiseman le quedó demasiado grande, y decidió romper todo el molde y lo establecido por John Wick para darle una respiración agitada, caótica y algo tropezada para convertirse en una auto parodia, que si bien, sale adelante y alimenta nuestro entretenimiento de forma garantizada, no se encuentra a la altura del legado de ese lobo y lo que el baba yaga dejó a su paso.
Bailarina a cargo de Len Wiseman destaca por sus escenas de acción, que entre ellas se atreve a introducir cosas interesantes al combate, al más puro estilo de John Wick y alejándonos de ese mítico lápiz, yendo desde las granadas y lanzallamas, arma con la cual tendremos un duelo de dos, siendo el primero algo tropezado y el segundo, un poco más interesante y menormente bien ejecutado.

Pese a que Wiseman hace un esfuerzo por dirigir esta danza de Bailarina hasta un buen escenario, donde los fans más puros puedan disfrutarle, pero peca en sentirse como un trabajo del montón dentro del género y algo nada especial que no puede ser añadido con bombo y platillos a la gran fiesta.
No todo es problema de su director, ya que lo anterior mencionado va de la mano con el guión escrito por Shay Hatten y Derek Kolstad.

Debemos mencionar que la acción en Bailarina, Ana de Armas y el mismo Keanu Reeves mantienen desde nuestro asiento todo el interés en este proyecto. Pero es su tono, la forma en que manejan el humor y el desorden que tiene con lo apresurado que llega a sentirse en ciertos momentos, lo cual nos hace sentirnos algo ajeno a esta pieza cinematográfica.
Su comienzo nos plantea el viaje que haremos con Eve Macarro y su venganza. La cual se mezcla con suspenso y acción que se agradece, para llevarnos a un sitio seguro al lado de la Ruska Roma y ese arduo, cansado, sangriento y demoledor entrenamiento para llegar al grado de Bailarina. Aunque para llegar a eso que queremos ver, es el comienzo lo que tarda en encontrar un ritmo adecuado y la tonalidad perfecta que se balancea entre el drama o la acción.

Y cuando se encuentra en buen punto, la misma cinta y guión de Hatten y Kolstad se siente desordenado, cortado y apresurado, no permitiendo que la historia de Bailarina fluya correctamente y tenga esa necesidad de darnos una acción sin control y nada justificada. Porque créanme que hasta en los anteriores capítulos de John Wick había un orden, reglas y consecuencias, una planeación que se notaba y se intensificaba como una orquesta musical.
Aquí ambos escritores optaron por apresurar el origen y camino de nuestra protagonista. Su entrenamiento como Bailarina está hueco, su primera misión no se siente tan importante, ya que parte de ello va fuera del guión, y su venganza se siente sin mucha alma, sin pies ni cabeza y porque sí debe suceder.

Su humor es refinado en algunos puntos, pero por otros es un pastelazo asegurado que cae en una parodia o hasta caricatura que nos hará reírnos. Pero donde notaremos que las reglas ya establecidas fueron quebradas para permitir que esta historia y ciertos momentos divertidos, fueran justificados de una manera algo pinche.
No negaremos que en Bailarina hay ausencia de un villano, de un motor que nos permita involucrarnos a profundidad en la venganza que nos trae aquí.

Y es que para la primera entrega teníamos a Iosef (Alfie Allen) y Viggo Tarasov (Mikael Nyqvist), padre e hijo y fuerzas muy opuestas pero que nos permitían involucrarnos. Para la secuela (2017) estaba Santino D’Antonio (Riccardo Scamarcio), aquel que apuñaló al mismo diablo por la espalda y lo trajo de regreso a ese mundo que ya había dejado. En la tercera entrega titulada: Parabellum (2019) La Alta Mesa se hacía presente y complicaba el camino.
Ya para el cuarto y último capítulo en 2023, El Marqués Vincent de Gramont (Bill Skarsgård), buscaba tener un máximo poder en La Orden Suprema y haría todo lo posible por complicar todo el camino y los movimientos de nuestro protagonista para que no arruinara sus planes.

Cada villano, cada obstáculo que había en la saga anterior, tenía un objetivo esencial por más sencillo o difícil que este fuera, pero era parte del camino. Pero aquí en Bailarina, todo el aura que se maneja ante nuestra fuerza antagónica como la secta y el villano principal: “El Canciller”, interpretado por Gabriel Byrne, se siente tan desaprovechado y sin mucha presencia con algo hueco que se justifica de la peor manera posible dentro del guión y que conlleve a no tener un peso aplastante.
Aunque no se siente igual con la aparición de Keanu Reeves, el cual tiene unos pocos minutos en pantalla y en específico con algunas apariciones que marcan un momento emotivo y de adrenalina pura, volviendo su sola presencia algo dominante en el desarrollo de Eve y que ensombrece parte de su historia de origen y hasta desarrollo.

Shay Hatten y Derek Kolstad tenían los pilares y las bases necesarias para continuar el legado sin problema alguno pero yendo en otra dirección con Bailarina. Aunque se agradece ese aire diferente y por marcar su propio ritmo, creo se deja saber que si esta película no tuviera la presencia de John Wick y no se apoyara de lo ya conocido, sí, sería más del montón que funciona y entretiene pero sin despegar más allá de.
Otros aspectos que deberíamos rescatar es la banda sonora de Tyler Bates con Joel J. Richard, la cual nos adentra a la acción, golpes, explosiones y sangre que acá veremos. Una combinación que no falla al igual que el tema principal: ´Hand That Feeds´, interpretado por Halsey y Amy Lee. Al igual que la fotografía de Romain Lacourbas con sus colores oscuros, fríos, llamativos, lo cual lo vuelve un gran acierto para los acabados y escenarios que acá tendremos, esos detalles técnicos que no deben dejarse pasar.

Desde otra trinchera, debemos hablar sobre las actuaciones que componen a Bailarina.
Ana de Armas ya nos había mostrado un poco de ella dentro de este género dominado por la testosterona, con el personaje de Paloma en 007: Sin Tiempo Para Morir. Pese a que no repite tal hazaña de aquella cinta, en Bailarina logra salir bien librada y convence con su despliegue de golpes y patadas, aunque no tanto con su vena de drama y la venganza que carga, a los cuales les faltó profundidad y mucho más trabajo.
Lo anterior puede indicar que Ana de Armas no lleno bien el traje táctico, pero no, ella lo hace de maravilla y destaca en todo su trayecto durante la pantalla. Y si ella así lo quiere, y claro, el público y fans se lo permiten en la taquilla, ella podría ser uno de los nuevos rostros de este gran libro dentro del universo de John Wick y hasta protagonizar otros filmes del género, dejando ser esa cara bonita que puede tener cicatrices de guerra.

Keanu Reeves demuestra que para él es importante este personaje, pero queda poco octanaje en el tanque para seguir haciendo una acción desmedida, lo cual se hace notorio en las apariciones donde debe ejecutar ciertos movimientos con piernas y puños. En otro lado: Ian McShane (Winston) y Lance Reddick (Charon) se mantienen en elegancia y audacia con su poca presencia en pantalla, permitiendo una conexión con las anteriores producciones que nos aterrizan de manera segura para sentir esto como algo conocido.
Un efecto similar al de McShane y Reddick lo tiene el personaje de La Directora, encarnado por Anjelica Huston, que se permite mostrar todo su temple de acero y un poco más de ella en este capítulo. Pero realmente es un simple y engañoso añadido sin mucho trasfondo como nos hubiera gustado, un personaje pilar que no brilla por su desarrollo sino por su presencia.

Y qué podemos decir de Norman Reedus como Daniel Pine, un antihéroe que se marca como alguien importante y difícil de vencer en diálogos, pero que los guionistas y la misma historia son flojos y lo relegan a alguien sin mucha sustancia y poca presencia en pantalla. Tanto el personaje como el actor se siente algo desperdiciado, haciendo que sus apariciones en Blade II (Guillermo del Toro, 2002) y El Club de los Vándalos (Jeff Nichols, 2024) se sientan sus mejores y más apreciadas apariciones en otros filmes.

En general, la nueva cinta de Bailarina: Del Universo de John Wick parece cumplir con creces al ser una buena extensión en cuanto a entretenimiento y la acción que trae entre manos. Pero vamos a querer compararla con ese anterior trabajo de Chad Stahelski, cuando no debería de ser así y que he pecado en hacerlo durante este largo texto. Viendo todo eso, podría decir que cuando ya tienes algo establecido, puedes saltear e incorporar ciertas cosas pero no arriesgarte al por mayor.
Su guión, tanto el desarrollo de su historia, y su tono por momentos son obstáculos que golpean con mucha fuerza a este trabajo como un spin off y expansión de este mundo.

Len Wiseman sale algo librado de esta pelea en cuanto a su trabajo desde la silla del director, pero se lleva unos cuantos golpes, demostrando que un gran nivel de acción y un universo ya establecido, a veces te puede devorar sin más de un bocado.
Ana de Armas puede ser la nueva cara de esta franquicia en lo que otros proyectos se cocinan como uan nueva quinta entrega, el anime y más. Reeves confía en ella para ceder el lugar y mientras los fans como el público puedan responder positivamente a este capítulo, pese a no ser tan perfecta, algo caótica y romper lo establecido por algo vago por momentos y fácil, todo tomará un buen rumbo y tu entretenimiento te lo agradecerá. No es algo que desconozcamos, pero simplemente nos costará algo de trabajo asimilar un nuevo rostro para esta franquicia.
