Pólvora Live
La bande-son imaginaire en CDMX: un poderoso ritual oscuro que cimbró el corazón de la capital
La bande-son imaginaire sabe como entretener a los presentes, con una alta dosis musical, de performance y un show inigualable.
El sol se ocultaba para dar paso a la apertura de las puertas del recinto más elegante del Centro Histórico de la Ciudad de México, esto con motivo de la oscura celebración de La bande-son imaginaire, una velada que prometía despertar las ánimas dormidas con estruendosos ritmos de darkwave y electrónica oscura.
El Caronte que nos acompañaría a la misa principal sería Scorpio 69, un demonio alado que pincharía poderosas melodías para preparar a las almas perdidas presentes ante la inminente carga de poderosa música que en posterioridad cimbraría las paredes del Teatro Metropolitan.

La llegada para ver a La bande-son imaginaire y Scorpio 69
Las almas incautas ya entraban al recinto mientras que los vendedores sacaban los mejores trapos sobre las mantas y promovían las gorras, los sombreros y las máscaras de la condena. En 200 y 100 pesitos, respectivamente.
Ya entrado en el monumental recinto, las almas se colocaban en sus asientos para recibir al inicio a Scorpio 69, que quizá recuerden por su participación en el video más reciente de La bande-son imaginaire, ‘Disco’.
Scorpio 69 se rifó como una verdadera deidad, pinchando clásicos y no tan clásicos, pero bien bailables, para amenizar la previa a La bande. Entre su fina selección pudimos escuchar rolas de And One y Rammstein, las cuales pegaron duro e hicieron incluso que la gente se parara a bailar, cosa que nunca había visto en un previo en el Teatro Metropolitan.

Del petate al sintetizador
Sin embargo, esa jugada del diablo solo era la pantomima para tenernos todos en un trance musical que sería rematado por las sólidas tónicas y el elegante francés de La bande-son imaginaire.
Recién terminaba el demonio alado de pinchar los discos, el telón se bajaba para después, en minutos cercanos a las 9:12, Bram, Heri y Óscar salían envueltos en el petate, en tributo corporal a la tierra, para entregar sus cuerpos y pasar a la siguiente fase de resucitación, donde sus almas gobernarían el escenario y desencadenarían el vórtice macabro del DarkWave oaxaqueño para todas las almas en condena presentes.
‘Mexican Wave’ sería la primera melodía que sonaría en los teclados de Heri Angelo, y detonaría la primera oleada de aplausos de los condenados que aún conservaban sus cadenas a la butaca y que no permitiría que danzaran al son de los violines de Bram.
Óscar, como un verdadero maestro de ceremonias, guiaba a todos en voz y cuerpo para que fueran partícipes de la liberación corporal que nos ataba a este mundo terrenal, para poder pasar así a la euforia onírica que el escenario proyectaba mediante audiovisuales.

‘Je sais pas papa’, ‘Macabre’ y ‘Cabaret’ fueron otras invitadas a la noche, que para este punto ya las cadenas se habían roto, los cuerpos inertes estaban y todas las almas de los involucrados ya se encontraban poseídas por los beats, las cuerdas y la voz de Tanat.
Pero no fue hasta ‘Chez toi’ cuando las ánimas llegaron al escenario que el punto máximo del ritual de La bande-son imaginaire culminaba por completo el ritual de encantamiento para poseer todo lo que respiraba en el Metropólitan.
El clásico movimiento con mantas y máscaras hipnotizaba a toda la fanaticada que se entregaba a las notas de la melodía; incluso el ritual llevó a los tres de La bande a elevarse por los cielos para ser venerados por los miles de sequitos que, sin dudarlo, entregarían su nueva condena a este trío de oaxaqueños.

La realidad del espectáculo de La bande-son imaginaire
Es increíble poder presenciar la energía y la entrega que ponen estos tres en el escenario. La última vez que este humilde redactor pudo ver a La bande-son imaginaire fue el año pasado en el Circo Volador; en esa ocasión, determiné que sin duda había sido uno de los mejores espectáculos que había visto en el año.
Era difícil para mí pensar que superarían esa tocada; sin embargo y sin duda alguna lo hicieron, la misma energía, la misma entrega y con mejor producción; definitivamente marcando una diferencia importante en cuanto a espectáculo.
En una suerte de performance teatral, La bande-son imaginaire, logra impregnar esa esencia de misticismo en cada uno de los asistentes, una vibra poderosa que difícilmente se podrá salir de la psique de todos los afortunados que pudimos asistir ayer a su ritual.

