Pólvora Live
Foo Fighters en el Corona Capital: la crónica de mi descenso a la locura
A veces, escuchar una banda como Foo Fighters en el Corona Capital puede sanar el alma, además de ser muy catártico.
El Corona Capital 2025 recibió con los brazos abiertos a los Foo Fighters, luego de la muerte de Taylor Hawkins, del escándalo de infidelidad e hijos fuera del matrimonio de Dave Grohl, así como de la reciente pelea que tuvo con Josh Freeze, su exbaterista, a quien sacó de la banda por medio de una carta donde le dijo que se fuera al carajo.
Total, nosotros nada más estamos ahí para escuchar un poco de música, para meterle un poco de rocanrol al asunto. Hay quienes van desesperados por verlo de cerca y llegan desde las once de la mañana, no prueban chelas, bocados ni ven a ninguna otra banda que no esté en el escenario principal. De hueva porque ya soy un adulto mamón que prefiere andar rondando por los festivales, escuchando cosas chidas, clavado en sonidos nuevos o reviviendo clásicos nostálgicos.
Pero la verdad es que Foo Fighters suena fuerte, suena bien tocado, con potencia y un montón de gritos bien desafinados. Es la esencia no solamente de Grohl y compañía, es así como se debe tocar el ‘ruooooock‘, bien duro. No sé por qué hay quien se queja del ruido, menos en un festival como el Corona Capital.
Foo Fighters en el Corona Capital 2025
“All my life I’ve been searching for something, something never comes, never leads to nothing. Nothing satisfies, but I’m getting close, closer to the prize at the end of the rope…”
El sol sobre mi nuca dejó de quemar. Se convierte poco a poco en una pesada placa de metal que me oprime el pecho contra el suelo, caminar se me hace tan pesado algunas veces que prefiero plantar mis pies en el suelo, inmóvil, haciéndome el fuerte, cuando todo lo que quisiera es explotar por dentro. Que mis vísceras ensangrentadas provoquen la muerte. Una dolorosa.
“What if I say I’m not like the others? What if I say I’m not just another one of your plays? You’re the pretender! What if I say I will never surrender?”
Tengo la mirada cansada. El cuerpo me duele. No dormí bien. Tampoco pude dejar de pensar en las cosas que me deparan en el futuro. Me da miedo enfrentarme a la soledad que yo mismo causé, luego de años y años y años de rabia contenida. No existe envase capaz de soportar la implosión de realidad que encendió la chispa de la indiferencia. Nadie te quiere. No eres deseado. No eres admirado. Se repite una y otra en mi cabeza, pero no provienen de mi voz. Alguien más me lo dice como si no le importará lastimarme, ¿estaré loco, qué son esas voces que salen de mi cabeza, la conciencia, el karma, la moral?
“One of these days, your eyes will close and pain will disappear. One of these days, you will forget to hope and learn to fear”
A pesar de todo me siento seguro aquí. Mis amigos me contienen la mayor parte del tiempo. Me dan buenos consejos y se preocupan por mi estabilidad. Me abrazan, me preguntan si estoy bien. Tengo una capa puesta, una de aparente fortaleza que, por el momento, me permite pasar desapercibido, no derramar una sola lágrima, ni pensar en el pasado. Me siento afortunado, cuando los miro a los ojos, de haberlos encontrado, pero mucho más, de que me hayan dejado ser parte de su vida.
“Learning to walk again. I believe I’ve waited long enough. Where do I begin? Learning to talk again. Can’t you see I’ve waited long enough? Where do I begin?”
Empezar de cero es, probablemente, una de las cosas más difíciles que he tenido que enfrentar en la vida. No significa únicamente recuperar lo que decidiste dejar atrás, hacerte de nuevo con lo perdido. Lo material o lo sentimental. Es mucho más profundo que eso. Es darte cuenta de que al final del camino, la única persona que puede salvarte eres tú mismo, y para eso debes adquirir otra conciencia, nuevos valores que rijan tu vida. No puedes caminar el mismo camino porque solamente va en descenso. Tienes que aprender a caminar y hablar de nuevo. Ser una persona distinta. Rodearte de personas distintas. De otra forma, nunca volverás a empezar.

“You used to say I couldn’t save you enough, so, I’ve been saving it up, I started saving it up. And when you said I couldn’t give you enough, I started giving you up”
“Has someone taken your faith? It’s real, the pain you feel. Your trust, you must confess. Is someone getting the best, the best, the best, the best of you?”
Me he preguntado últimamente por qué tengo la culpa de todo lo que ha pasado mal en la vida, por qué siempre tengo que volcar todos mis sentimientos negativos en contra de mí, no sé de qué otra forma reaccionar a las pérdidas, simplemente azotándome con un látigo que manejan mis propias manos, mi propia consciencia, es como una forma de pagar, de hacer penitencia, encerrarme en mis pensamientos hasta agotarme de la mente.
“And I wonder… When I sing along with you, If everything could ever be this real forever. If anything could ever be this good again”
Llorar hace bien, llorar hace tan bien. A veces me siento en un bloqueo emocional, mental y de personalidad. No me siento parte de nada, de nadie. Llorar me limpia el alma, sobre todo cuando lo estoy haciendo por las razones correctas. A veces no válido.
