Pólvora Live
Alesana en el Velódromo: usualmente, este es es el lugar donde la gente grita
La banda regresó a nuestro país para celebrar el aniversario de The Emptiness y tocarlo completito
Estamos rotos. Alguna parte nuestra está fracturada. No importa quién eres, tu nombre ni tu cara, importa que desde hace un tiempo te sientes incompleto, como si no fuera suficiente con vivir, encima hay que agradarle a los demás, hay que ser admirable, siempre complacer a quien se atraviesa. El deber ser no solamente coarta nuestra libertad, también le alcanza a dar un rasguño al alma y otro al corazón. Sus garras vienen envenenadas.
Alesana es, únicamente por una hora con quince minutos, la pastilla que nos quitará el dolor, que logra enmudecer el grito que llevamos adentro del cerebro, y que todo el día nos dice que tenemos que funcionar correctamente. Eso es una completa mentira. Está bien estar mal, está bien venir con heridas, está bien secarte las lágrimas con la manda de tu sudadera o las costuras de tu playera recién comprada de 100 varos en la mercancía piratota.
Alesana en el Velódromo de la CDMX
Wey, es que no hay otra manera de vivir el emo que no sea entre los rotos. Ahí, donde logramos reconocer las penurias de unos, el sufrimiento de otros. Donde los dolores que no son físicos pueden curarse a gritos, con puñetazos, con la nostalgia de escuchar grandes temas del tamaño de “Beyond The sacred glass”, “This Is Usually the Part Where People Scream” o “Apology”. Carajo, es que la vida se nos va en un segundo. Parece que hubiera sido ayer el 2008 y el disco Where Myth Fades to Legend estuviera retumbando en mi oído a través de los audífonos del discman. Parece que fuera ayer cuando no tenía que preocuparme por la depresión, el insomnio, la anhedonia o la anorexia. Qué asco siento aquí, hoy, por mí.
“I’ll lose myself in anguish for tonight / Help me get over you / One last false apology / Help me get over you / Now we must let, let, let go…”



Pareciera que fuera el 2006 y el disco The Emptiness me presentara, frente a frente, los cuentos de terror del buen Edgar Allan Poe, los riffs duros, el breakdown, los gritos o la estética que definiría la base del post hardcore, el metalcore y el screamo en la primera década de los dosmiles, misma que luego usarían otras tantas bandas para llevarlo a su prime.
Entonces todavía no descubría lo que era vivir en carne propia todas las sensaciones, emociones y trastornos de los que se habla en las letras de ALESANA. Me parecía tan poética la forma en la que hablaban de ello, tan natural el modo de exponerlo al público, que no era capaz de dimensionar lo complicado que es cargar con ello en la espalda.
Ahora que lo sé, los respeto mucho más, porque fueron capaces de exponerle al mundo cosas que yo no soy capaz ni de contarle a mis padres cuando sufro, cuando estoy triste y cuando el rechazo me destruye las entrañas. Es por eso que siempre termino alejando a todas las personas, alejándome de quién únicamente necesitaba un poco de mí, pero sin saber que poco era capaz de comprender, incluso de aprender de mis errores, pero ya me estoy tratando. Lamentablemente llegué demasiado lejos, al grado de perderlo todo, algunas cosas, personas o circunstancias, ya sin esperanza de recuperarlo.



The Emptiness en vivo suena bastante rudo, pues lo tocan con el volumen a todo lo que da, con las distorsiones rebotando por toda la carpa, los dedos bien puestos en las cuerdas, el cabello revoloteando y los toms en la batería a punto de quedarse sin parches. Así se debe tocar, duro, sin dudas y con toda la pasión del arte que llevas en las venas.
No me gusta pensar que soy el artista, pero me identifico tanto que me da miedo pensar en la muerte. Siempre huyendo por ahí como una rata, descargando mi furia incomprendida encima de quiénes únicamente terminan siendo víctimas, pues no fueron los culpables de provocarme nada, lo que siento vino de una fantasía ligada a la locura, pero sobre todo, a la culpa de nunca ser suficiente, ni mucho menos necesario.
Ojalá mi Annabel todavía estuviera aquí, pero solamente me quedará el recuerdo de nuestra retorcida historia de amor que atesoraré hasta que la venganza se concrete… contra mí mismo. Protagonista y antagonista de mi historia. Triste y aterrador, pero de alguna forma bello.

Setlist de ALESANA en la CDMX
- Curse of the Virgin Canvas
- The Artist
- A Lunatic’s Lament
- The Murderer
- Hymn for the Shameless
- The Thespian
- Heavy Hangs the Albatross
- The Lover
- In Her Tomb by the Sounding Sea
- To Be Scared by an Owl
- Annabel
- This Is Usually the Part Where People Scream
- Beyond the Sacred Glass
- Apology
