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Bryan Adams en la Arena CDMX: el regreso de uno de los mejores espectáculos en la historia del rock

La leyenda canadiense, Bryan Adams, regresó a la CDMX para una noche donde los éxitos y su nuevo repertorio nos dieron un show inolvidable

Mario Valencia

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Bryan Adams en la Arena CDMX

Tras dos años de ausencia en territorio nacional, Bryan Adams regresó a la ciudad del no pasa nada para uno de los shows más divertidos, alegres y memorables que las casi 18 mil personas presentes en la Arena CDMX, hayamos vividos. Cómo siempre, la vieja escuela imparte cátedra: no se trata de espectacularidad y rimbombancia, todo parte de la música e ideas sencillas pero lo suficiente efectivas para enganchar a la gente.

De esta forma, los miles de asistentes recibimos una de esas famosas pulseras luminosas en la entrada, tan populares en la escena pop para formar parte del espectáculo mismo. Un detalle que peca de simplón pero memorable a largo plazo. “¿Te acuerdas cuando fuimos a este concierto y se prendía la luz?”, es una anécdota que se atesora por siempre.

Y fiel a la tradición que vimos desde la gira de Get Up donde los visuales jugaban todo el tiempo en las pantallas antes de que saliera el cantante, acá no fue la excepción para recibir con un puñetazo, a Adams y su Roll With the Punches. El tipo es bien cotorro, no se le negará nunca.

“¡Hagamos una noche para recordar!”: así fue el concierto de Bryan Adams en la Arena CDMX

Pasadas las 9 pm, las luces apagaron pero en el escenario… ¡No había nadie! ¿A dónde se había metido este hombre? Para sorpresa de todos, al fondo de la pista instalaron una pequeña tarima donde, guitarra acústica en mano, Bryan le regaló tres canciones, incluida “Straight From the Heart”, a todos los que estaban en gradas y tuvieron oportunidad de verlo totalmente de cerca. Detallazo.

Al terminar “Let’s Make a Night to Remember”, el cantante recorrió toda la pista, chocando puños de todos los fans que se le atravesaron, con una enorme lucidez y una energía envidiable. ¡Yo también quiero estar así a mis 66!

“Guapos y guapas, me llamo Bryan y soy su cantante por esta noche”, se presentó. Para la ocasión, Bryan Adams no escatimó en lo más mínimo en su setlist. Siempre se ha reconocido por ofrecer shows largos pero de sus tres últimas visitas, esta resultó ser la más ambiciosa. Una avalancha de hits, con “Run to You”, “Somebody” y “Do I Have to Say the Words?”, mezclada con su nuevo y excelente repertorio como “Kick Ass” o “Roll With the Punches”, donde un puño inflable gigante se elevó a la cerdo de Pink Floyd por todo el lugar.

Entre las luces de nuestras pulseras que jugaban en cada canción en un ritmo muy acorde, seguimos adelante con el repaso absoluto a su discografía. ¡Hasta “Here I Am” de Spirit, el corcel indomable sonó! Le siguieron “18 til I Die” de la época noventera, “It’s Only Love” que hiciera famosa junto a la reina del rock and roll, Tina Turner, “Heaven” y el genial momento de “This Time”. “Ahora vamos a intentar algo que seguro arruinaré. Vamos a poner el video original y tocaremos en vivo sobre el. Por favor, no se rían de mi cabello, no es gracioso”, comentó Adams. ¿Y qué creen? Salvo una estrofa al final que le olvidó, casi lo hace perfecto.

Bryan Adams en la Arena CDMX
Momento exacto donde nos sentimos Stewie Griffin. Foto: Mario Valencia/Pólvora.

La fiesta siguió. Un caballero en primera fila le gritó “te amo, cabrón” a lo que amablemente, el canadiense respondió con un “¡A huevo!”. De Get Up, sacó “You Belong to Me” para armar el concurso de baile, oportunidad para que sus seguidores aparecieran en pantallas. “Pueden bailar, pueden hacer twerk o se quitan la camiseta y la agitan al cielo”, fueron las opciones a gusto que nos dejó. Lo increíble es que muchos optaron por la tercera, sobre todo unos tipos increiblemente musculosos que tenían con que presumir mientras Adams también nos regaló un fragmento de “Blue Suede Shoes” y su versión a “Twist and Shout”.

Habían pasado dos horas de concierto. Bryan Adams ya había sacado sus cartas fuertes con “Everything I Do (I Do It for You)”, “Back to You” y “Verano del ’69” (léase con voz Universal) pero aún quedaba una última sorpresa: “All For Love”, el hitazo de la versión noventera de Los tres mosqueteros, interpretada solo por él en guitarra acústica. Fue hermoso.

Por más de dos horas, el canadiense nos hizo olvidar de todo mal allá afuera, de todo el caos que atraviesa el mundo. Ese es el valioso poder que tiene la música: la catarsis absoluta de desconectarte y entregarte a un bien mayor a todos nosotros. Gracias por tanto, perdón por tan poco, Bryan.

Fotógrafo y reportero desde 2015, programador del Festival Macabro, profesor de Historia del cine en la FES Acatlán y coordinador de materiales en Filmin Latino.

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