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Cómo el gaming está transformando la forma en que el cine y la televisión cuentan historias
Hace algunos años, el entretenimiento solía consumirse por separado. Había quienes preferían los videojuegos, otros el cine, otros la televisión, y cada formato funcionaba por su cuenta, sin mezclarse demasiado. No era un problema como tal, pero con el tiempo quedó claro que había espacio para algo más. Hoy, esa separación prácticamente ha desaparecido, y uno de los principales responsables de ese cambio es el gaming.
Los videojuegos no solo han crecido como industria, también han empezado a influir directamente en cómo se construyen las historias en otros formatos. Esa influencia se nota cada vez más en películas y series, tanto en la manera de narrar como en lo visual.
Uno de los cambios más evidentes tiene que ver con la forma de contar historias. Mientras el cine tradicional solía seguir una línea clara de principio a fin, los videojuegos siempre han tenido más libertad para explorar caminos distintos. No dependen de cortes comerciales ni de estructuras rígidas, y eso les ha permitido jugar con narrativas más abiertas desde hace años. Ahora, con el auge del streaming, esa lógica se está trasladando a la televisión y al cine.
Producciones como Black Mirror: Bandersnatch o Westworld muestran bien esta transición. En estos casos, el espectador ya no siente que solo está viendo una historia, sino que de alguna forma forma parte de ella, o al menos percibe que podría desarrollarse de diferentes maneras. Algo similar ocurre con ciertas películas que presentan una misma historia desde distintos puntos de vista, una técnica muy común en los videojuegos.
En lo visual también hay un cambio claro. Títulos como The Mandalorian, Avatar o Ready Player One han incorporado elementos que vienen directamente del mundo del gaming, como escenarios digitales más dinámicos o tecnologías que permiten crear entornos en tiempo real. Lo que antes podía parecer un recurso curioso hoy es parte fundamental de la experiencia. No se trata de impresionar por impresionar, sino de hacer que el espectador se sienta más dentro de la historia.
Y lo interesante es que este intercambio va en doble vía. Así como el cine toma ideas del gaming, también estamos viendo cómo muchos videojuegos se adaptan a series o películas. Pero este proceso no es tan simple como copiar la historia. Hay que encontrar un equilibrio entre lo que esperan los jugadores y lo que funciona en pantalla para alguien que no conoce el juego.
Algunas producciones recientes han logrado ese punto medio. The Last of Us y Fallout, por ejemplo, no se enfocan solo en la acción, sino que se toman el tiempo de desarrollar personajes y construir mejor el mundo en el que ocurre la historia. Eso hace que enganchen tanto a quienes ya conocen el juego como a quienes llegan por primera vez.
Otro elemento que ha pasado del gaming al cine y la televisión es el uso de los llamados easter eggs. En los videojuegos es muy común encontrar detalles ocultos que solo se descubren explorando más a fondo. Ahora, muchas series y películas incluyen este tipo de guiños: referencias, pistas o pequeños detalles que invitan a volver a ver el contenido para descubrir algo nuevo.
Esto ha cambiado la forma en que consumimos historias. Ya no se trata solo de ver algo una vez y pasar a lo siguiente. Cada vez es más común que el espectador quiera volver, revisar escenas, encontrar conexiones. De alguna manera, la experiencia se vuelve más activa.
Mirando hacia adelante, todo indica que esta mezcla entre formatos seguirá creciendo. Ya no hablamos solo de videojuegos por un lado y series por otro, sino de universos completos que se desarrollan en múltiples plataformas. Un buen ejemplo es Halo, que ha logrado expandirse más allá del juego hacia otros formatos, creando una experiencia más amplia y conectada.
Además, el gaming hoy no se limita únicamente a jugar. También ha dado lugar a todo un entorno digital donde los usuarios navegan entre distintos tipos de contenido, desde videos y comunidades hasta diferentes sitios web de entretenimiento online, a los que muchos llegan simplemente por curiosidad o interés mientras exploran este tipo de experiencias.
Y lo que viene podría ser aún más interesante. Con el avance de la inteligencia artificial, no es descabellado pensar en historias que se adapten a cada usuario, experiencias personalizadas o formas nuevas de interactuar con un mismo contenido.
En definitiva, el gaming dejó de ser solo una forma de entretenimiento para convertirse en una referencia clave a la hora de contar historias. Su influencia ya está en el cine y la televisión, y todo apunta a que seguirá creciendo en los próximos años, haciendo que la forma en que vemos y vivimos las historias sea cada vez más dinámica.
