Cine
México 86: el verdadero y corrupto espíritu mundialista
México 86, nos cuenta una no tan ficticia historia de cómo fue que un burócrata de la FEMEXFUT consiguió hacer el mundial del 86 en México.
Hoy, por fin, después de tres años y medio de sequía mundialista, estamos ante la inauguración de un Mundial de Fútbol, y vaya que no es cualquier mundial, ya que esta edición está llena de historia, porque si no sabías, México es el único país que lleva tres inauguraciones de mundial, es el país que más inauguraciones en mundiales tiene como selección y cómo sede, y por primera vez en la historia, el Estadio Azteca inaugura en una edición de tres países en un mundial.
Sin embargo, citando a la filósofa Lisa Simpson, “Por eso no podemos tener nada bonito”, ya que todos estos campeonatos siempre se han visto opacados por la cochina corrupción, ya que la lana que se mueve detrás de este evento es simplemente infame.
No por algo es el evento deportivo más grande del mundo, seguido solo por el Super Bowl.
Y dentro del espectro de las festividades, Netflix tuvo a bien contar una historia que para nada creemos ficticia, sobre como el Mundial de Futbol de México 86 se pudo llevar a cabo a tan solo 16 añitos de que se organizara el primero en tierra azteca.

De esto va México 86
Martín de la Torre (Diego Luna) es un empleado más de la burocracia mexicana que trabaja para la FEMEXFUT, la federación que daba más o menos forma al futbol nacional.
Por allá del año 1983, ya casi entregada la sede a Colombia para el próximo mundial, el presidente colombiano decide echarse para atrás derivado de una poderosa batalla con las guerrillas, por lo que considera que no es seguro que se lleve el campeonato por allá.
Es ahí donde los tibios jefes de Martín deciden no alzar la mano, puesto que es mucha chamba jalarse el mundial a México de nueva cuenta; sin embargo, Martín, siendo un fan de hueso colorado y sobre todo queriendo ser una persona de renombre, logra bajar a sus jefes del puesto y convencer al Tigre Azcárraga (Daniel Giménez Cacho) para traerse de nuevo el mundial y así poder lograr el campeonato de México 86.
Con ayuda del exdirectivo de la FEMEXFUT Guillermo Cañedo (Álvaro Guerrero), Martín logra conseguir los votos de los involucrados en Suecia para así poderse traer el mundial a casa.
Sin embargo, este solo sería el principio de una serie de eventos que lo pondrían al límite, ya que, sin ir muy lejos, uno de esos eventos, fue el fatal terremoto de 1985 que casi le cuesta la posición a México para albergar a la pelota.

Lo bueno de la película
Sin duda deben saber que este humilde redactor es muy fan de las películas de futbol, por lo que puede verse algo sesgada mi crítica, pero siendo honesto y lo más neutro posible, sin duda alguna México 86 es una película bastante entretenida.
Que en momentos te hace creer que todo lo que pasó fue realidad (buena parte sabemos que sí), pero imaginarte estar en la oficina del Tigre y escucharlo decir “yo soy el dueño del fútbol en México” te hace sacar una carcajada grande de resignación.
Ni hablar de las actuaciones; Luna y Jiménez Cacho son unos consagrados que no necesitan trabajar de más para entregar unos papeles cabrones. Ambos en sus personajes son poderosos, roban pantalla y hacen que los odies, que los ames o que simplemente los entiendas dentro de todas las chingaderas que hacen.
Incluso Karla Souza está muy bien en su personaje como la amante de Martín de la Torre.

Lo malo de México 86
No es una gran cinta que podamos recordar por los siglos de los siglos como lo pudo ser Rudo y Cursi o Gol!, pero cumple bien con su cometido, a secas; no creo que te dé muchas ganas de repetirla.
Lo que sí es cierto es que funciona muy bien para ver hoy después de la inauguración y empaparte más del espíritu mundialista.
La película ya la puedes ver en Netflix, desde ya, y de nuevo, no creemos que transforme la cinematografía, pero se siente el espíritu corrupto de la FIFA en ella.
