Entrevistas
Destruction: “No puedo cambiar el mundo, pero sí dejar un mensaje en la música”
Previo al regreso de Destruction a México, Schmier platicó con nosotros sobre cómo la banda nació entre tensión política y rebeldía juvenil.
Con más de 40 años de trayectoria, Destruction se ha consolidado como una de las bandas más importantes e influyentes en la historia del thrash metal. Formados en Alemania en 1983, el grupo liderado por Schmier ayudó a definir el sonido agresivo y veloz que marcó a toda una generación junto a otros nombres fundamentales del metal europeo. Discos como Infernal Overkill, Eternal Devastation y Release From Agony se convirtieron en piezas esenciales dentro del género y son obligadas para quienes escuchan thrash metal.
A lo largo de cuatro décadas, la banda ha sobrevivido a cambios de alineación, transformaciones en la industria musical, manteniéndose vigente gracias a una identidad sólida y una conexión inquebrantable con sus seguidores alrededor del mundo.
Previo a su regreso a México para presentarse en el Candelabrum Metal Fest, Schmier habló sobre la historia de Destruction, la evolución del metal y el legado que han construido desde los años 80 hasta hoy.

Una Alemania divida justo en el nacimiento de Destruction
El nacimiento de Destruction se dio en un ambiente político y social marcado por la guerra fría y por un Berlín divido. Aunque ellos son de una región más al sur de Alemania, Berlín era un punto de encuentro obligado y que incluso influenció a la banda durante sus primeros años:
“Oh sí, nos inspiró mucho porque había una gran tensión en Alemania en ese momento y de hecho grabamos Sentence of Death e Infernal Overkill en Berlín, que en ese tiempo estaba dividido. Así que cuando íbamos a Berlín, teníamos que conducir por una autopista que pasaba por Alemania del Este.
Era como una autopista neutral de la que no podías salir, ya sabes, solo podías detenerte para comer algo. Y entonces había un pequeño pedazo de Alemania del Este ahí en la gasolinera básicamente, pero no podías salirte de esa autopista.
Y claro que era raro, ya sabes, era como manejar en un zoológico, porque podías ver el país pero no podías entrar, y en ese tiempo siempre pensábamos cómo sería tocar en Alemania del Este o cómo sería ir ahí. Y después, cuando salió nuestro álbum, recibimos muchas cartas de fans de Alemania del Este. Así que nos sorprendió mucho que hubiera una escena metalera en Alemania del Este porque no lo sabíamos, porque sabíamos que no estaba permitido escuchar metal, ya sabes, el metal era algo clandestino y reprimido y al gobierno no le gustaban las bandas de metal.
Así que para nosotros fue impresionante ver que había una escena metalera creciendo en el Este, aunque no estuviera permitido. Así que sí, fue inspirador y también la libertad que teníamos en el Oeste, algo que esa gente no tenía en el Este. Y cuando el muro cayó después, también fue un gran alivio para todo el país”.
Schmier nos compartió el por qué la gente de Alemania del Este era tan apasionada, principalmente en cosas como la música:
“Cuando le quitas la libertad a la gente, siempre la van a desear más: la música, viajar, todo. La escena era muy apasionada porque estaba reprimida. Eso hacía que la gente lo quisiera aún más.
Al inicio de nuestra carrera, la mayoría de cartas que recibíamos eran de Alemania del Este. Fue una locura. Años después conocí a personas que me dijeron: ‘yo te escribía’. También conocí músicos de esa época y escuché muchas historias. Incluso uno de nuestros técnicos de sonido fue músico allá e incluso trabajó con Saxon. Es un tema muy interesante.
A lo largo de la historia de la historia la música ha derribado barreras y rivalidades, particularmente dentro del metal y así también lo cree Schmier:
“Sí, la música en general une a la gente. Donde sea que voy, conozco fans del metal en todo el mundo y no importa si son de México, Japón, Estados Unidos, Colombia o Irán, somos metaleros, somos amigos y creo que el mundo podría aprender mucho de la escena del metal”.

Las influencias de Destruction
En su último disco, Birth of Malice, Destruction muestra su solidez dentro del thrash metal europeo, pero también en esa misma producción se dieron la oportunidad de hacer una versión bastante agresiva de “Fast as a Shark” de Accept, banda que en palabras de Schmier fue una gran influencia para él:
“Cuando salió ‘Fast as a Shark’, ya éramos fans de Accept, porque el álbum Breaker y también lo anterior era bueno, pero Breaker era increíble. Pero luego ‘Fast as a Shark’ y esa intro especial llamaron nuestra atención porque básicamente se burlaba de la música tradicional alemana. Y cuando éramos jóvenes, nos encantaba esa idea porque nos sentíamos oprimidos por la escena musical conservadora alemana. Era como un grito de libertad, un grito por el rock, un grito por el metal. Y cuando salió la canción con su velocidad, su brutalidad, los riffs y el solo, era algo muy especial.
Recuerdo que la ponía muy fuerte en mi cuarto de niño, abría la ventana para que los vecinos la escucharan. Así que sí, Accept fue una banda muy influyente porque también eran más pesados que otras bandas alemanas. Había grandes bandas como Scorpions o Trance, pero Accept era más pesado y nos encantaba eso.
Pero tengo que decir que no soy tan fan de los discos posteriores, cuando salió Metal Heart o Balls to the Wall. Ese fue su álbum más grande, pero no me gustó. Para mí ya era demasiado comercial, se alejaba de la velocidad y crudeza inicial hacia algo más estándar, más al estilo americano.
Aunque ahora lo veo y es un buen disco, en ese momento me decepcionó totalmente”.
Los cambios de estilo en las bandas, principalmente en el metal, siempre representan puntos importantes, muchas logran consolidar aún más su propuesta, algunas fallan y regresan a lo que les había servido, y otras simplemente se rinden. Del lado de los fans solo hay dos caminos, seguir o simplemente dar la espalda. Schmier nos compartió algunos ejemplos de esto:
“Cuando una banda cambia su estilo por los fans, es lo peor, ya sabes. Luego, con el tiempo, cuando miras atrás, pasa lo mismo con Metallica. Cuando Metallica sacó el Black Album, es su disco más grande y fue un gran paso hacia el éxito, pero para muchos fans del metal fue como: ¿qué está pasando?.
Pero si ves el Black Album ahora, es una obra maestra. Tiene muchas buenas canciones y definió el metal hacia lo mainstream, fue un gran paso. Pero cuando salió, yo pensé: ¿qué demonios es esto?.
Así que sí, los fans del heavy metal tenemos mucha pasión por la música y cuando algo cambia, no nos gusta. Lo entiendo totalmente”.

La música como mensaje y como terapia
Bandas como Destruction se caracterizan por hablar sobre los problemas que rodean a la sociedad, por plasmar inconformidades en su música, pero con el paso del tiempo muchas bandas han dejado esto de lado y basan su música en otro tipo de temas:
“Es una generación diferente, creo. También es la generación de internet. No sé, cuando éramos jóvenes, para mí era importante dar un mensaje, porque la música para nosotros siempre fue parte de la rebelión. Rebelión contra la sociedad, contra la vida conservadora, tratar de salir de la rutina en la que la gente quiere meterte: la escuela, el trabajo.
Y la música me daba esa libertad. Podía hacer lo que quería, escribir canciones, viajar con la banda. Era una parte muy importante de mi juventud. Y con el tiempo, mientras más veía el mundo, más me interesaba entender cómo funciona, por qué hay tantas guerras, cuál es la raíz del mal en este planeta.
Alemania también es como México: muy conservadora, muy católica, con mucha influencia de la iglesia. Yo crecí así, con religión. Y desde joven empecé a cuestionar todo eso, porque sabemos que la religión ha sido usada durante siglos para guerras y juegos de poder.
No sé por qué ahora muchas bandas jóvenes dicen que el metal es solo música y no debería ser político. Yo no estoy de acuerdo. Soy un chico de los 80 y el thrash metal de los 80 era muy político. Bandas como Nuclear Assault, Kreator… siempre fueron muy políticas.
Para nosotros siempre fue importante dar un mensaje. Si otras bandas quieren cantar sobre unicornios o guerras antiguas, está bien. Si no quieren dar un mensaje, es entretenimiento puro, lo entiendo. Pero no es nuestro camino.
Nos gusta hablar de cosas relevantes, de lo que está en nuestra cabeza. Y creo que es interesante para un metalero en México o en Japón entender lo que pasa por mi mente, porque estamos juntos en esto.
Algo que odio de la política es esa división: México contra Estados Unidos, Estados Unidos contra Rusia. La gente no quiere eso, los líderes sí, por sus juegos de poder. Yo, como metalero, quiero transmitir un mensaje: estamos juntos en esto y hay que luchar contra esta mierda. No puedo cambiar el mundo, pero puedo poner mis ideas en la música y dar un mensaje positivo a los fans“.
Con más de 40 años de carrera es inevitable ver que la música se ha convertido en el todo de Schmier, incluso el escribir música para Destruction, indirectamente se ha convertido en una especie de terapia:
Mi música es mi terapia. Puedo limpiar mi alma, gritarlo, hablar de ello. Para otras personas, lo que pasa en el mundo puede volverlos locos, pero escribir sobre eso me ayuda a entenderlo y a mantener una vibra positiva. A veces la gente dice: ‘tus letras son muy oscuras, muy malvadas’. Y no son así en realidad.
Siempre trato de encontrar un mensaje positivo dentro de ese mal. Si escuchas las letras, al final te dejan algo positivo sobre este planeta, sobre líderes corruptos o sobre cosas que podrían ser mejores pero no cambian porque estamos atrapados en el sistema. Puede sonar negativo, pero hablar de eso es como terapia y ayuda a compartir ideas en el mundo.
Tal vez alguien diga: ‘este tipo en Alemania vive mejor que nosotros’, pero aun así ve el mundo de forma crítica. Y siempre hay que ser crítico. Lo que pasa en la política actual es una locura, una telenovela absurda”.

La relación de Schmier con Burning Wicthes
Burning Witches es una banda desde que su fundación ha estado muy ligada a Schmier, lo hemos visto producir y grabar varios de sus discos y también incluso tener un par de colaboraciones, pero lo cierto es que la relación es mucho más cercana:
“Conocí a Romana en un show en Suiza. Nos hicimos amigos. Ella quería formar una banda solo de mujeres. Le dije: cuando tengas la formación lista, llámame y te ayudo. Y así fue.
Las ayudé con contratos, disquera, producción… Les di consejos para que no cometieran los errores que nosotros cometimos.
Al inicio fue difícil: nadie quería firmarlas por ser mujeres. Pero cuando salió el primer álbum y vieron la calidad, todo cambió. Fue una experiencia muy bonita. Y hoy son una banda exitosa.
Además, necesitamos más mujeres en el heavy metal.
