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Violator de Depeche Mode: el disco que los convirtió en leyenda

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Violator de Depeche Mode

Let me take you on a trip, Around the world and back, And you won’t have to move, You just sit still”.

World in my Eyes

En 2023 se cumplen 33 años del lanzamiento de Violator de Depeche Mode, su séptimo trabajo de estudio cuyo nombre significa transgresión, sofisticado, provocador y futurista. Sintetiza de manera perfecta los hallazgos sonoros de sus etapas anteriores y muestra en su plenitud creativa a la banda en el cenit de su carrera. Originalmente fue lanzado un 19 de marzo de 1990, bajo los sellos Mute y Sire.

Si Music For The Masses los hizo mundialmente conocidos, Violator los volvió masivos hasta el hartazgo. Pero aunque usted no lo crea, en México la historia de su éxito no está relacionada con los selectos clubes de fans, con sus coleccionistas, ni siquiera con las estaciones radiales que programaban música en inglés, su masificación se debió a la que entonces era la de mayor audiencia: estéreo 97.7 que transmitía pop en español, promovió “Personal Jesus” no como producto de la influencia del libro “Elvis and Me” de Priscilla Presley sino como un tema “bailable” de discoteca intercalado en cada bloque con “Mi abuela” de Wilfred y la Ganga y “No me importa nada” de Luz Casal.

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Depeche Mode lanzó Violator en 1990 y fue un éxito abrumador / Facebook.

El sonido transgresor de Violator

Un yuxtapuesto rompecabezas sonoro de nueve piezas que como su nombre lo indica, transgredió con su sonido sui generis los moldes musicales donde se había clasificado a Depeche Mode para llevarlo al rango de leyenda. La producción estuvo a cargo del infame Mark Ellis alias “Flood”, acompañado por la banda, cuya mezcla realizó François Kevorkian (excepto “Enjoy the Silence”, a cargo de Miller y Flood), ya que no estaba en ese momento disponible y confió en Kevorkian, reconocido DJ y productor galo, que había mezclado cuatro años antes el Electric Café (1986, EMI/Warner) de Kraftwerk.

Abre con la inefable “World in My Eyes” que 33 años después pareciera profética con respecto a la era digital y su mito de la ubicuidad, seguida de “Sweestest Perfection” con la voz de Martin desde las sombras, de teclados saturados es una oda a la obsesión y sus trampas, para llegar a “Personal Jesus” que a la distancia más bien parece surgida de las sórdidas páginas de Transmetropolitan.

“Halo” con sus portentosas percusiones y sonidos computarizados nos hace sentir el peso de la culpa; mientras “Waiting For The Night”, de lúgubre sonoridad nos ofrece refugio del mundo en el cobijo de la noche. Ni qué decir del ahora gran clásico “Enjoy The Silence”, con su insoportable levedad del silencio seguido del siniestro “Crucified” (oculto) que precede a “Policy Of Truth” con su lapidario manifiesto sobre los frágiles límites entre verdad y mentira.

El final se acerca con la hipnótica, por instantes obsesiva “Blue Dress”, aderezada por los seductores riffs de guitarra de Gore, que nos ofrece una interpretación llena de ternura, cuyo sonido se va en fade out para introducirnos a una atmósfera siniestra, “Interlude N°3”, título de semejante delirio similar a “One of these days” de Pink Floyd en su línea de bajo y que por alguna extraña razón tampoco aparece en los créditos del álbum (otro easter egg), introducción perfecta de la lúgubre “Clean”, que nos habla de poder expiatorio de las lágrimas con obsesivos e inquietantes sonidos.

El éxito del séptimo disco de los británicos

El World Violation Tour inició en el Dodgers Stadium de Los Ángeles en junio de 1990, con Electronic como teloneros, las entradas para el resto de la gira se vendieron con meses de anticipación. Violator vendería más de siete millones de copias en el mundo y “Enjoy The Silence” ganaría el Brit Award.

Violator fue un éxito abrumador, llegó al número dos de la lista británica, en el séptimo de la US Billboard y número dos en la lista alemana: no era hard rock o glam, tampoco alternativo (etiquetado como grunge), aunque su naturaleza trasgresora resulta fundamental para entender la música de la década que lo vio nacer.

Se vendió en tres formatos de audio: por primera vez en disco compacto como estándar, vinilo, casete de cinta magnética y en 1992 salió en minidisc de Sony y DCC de Philips, desde 2006 está disponible como descarga digital.

Los lados B y las influencias de Violator

Los temas que originalmente quedaron fuera y aparecieron como lados B de los sencillos fueron la delirante “Dangerous”, la lasciva “Sea of Sin”, y la oscura “Happiest Girl”, los instrumentales “Kaleid”, “Sibeling” y “Memphisto”, todos compuestos por Martin Gore y que hacen de Violator el disco de Depeche Mode con más lados B.

Depeche Mode llegaba a la última década del siglo XX, con un álbum que conciliaba la opinión del público y la crítica, sin sucumbir a los cánones tradicionales de la industria que rompió los límites entre géneros y atrajo a públicos diversos. Gracias a la mezcla de influencias como: Kraftwerk, Sex Pistols, Pink Floyd, Roxy Music, David Bowie, The Human League, Vince Clarke, hábilmente desarrollada por el talento y la ingeniería de dos de sus integrantes, el prodigioso y principal compositor Martin Gore y el visionario amo del sintetizador Alan Wilder, felices 33 años a este clásico. Si les gustó compartan, si no, comenten.

Sibarita, irónico e irreverente, Comunicólogo de profesión, texto-servidor por accidente. Converso al “Indie” desde el 2009 después de vivir una experiencia místico-digital. Audiofilo de closet. Lector compulsivo de libros; amante del rock, el jazz, el cine, los cómics y la ópera. Otaku retirado y Japonfílico rehabilitado. Su alter-ego “starcat” a veces piensa por él.

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