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Deadbeat! de Jack Kays, toda la influencia folk punk y letras destructivas que esperaría de la nueva generación

Un CD de letras que conectan directamente con esa generación que está triste, endeudada, cansada, explotada o casi muerta, pero sigue luchando

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Jack Kays reseña "Deadbeat!" disco 2024

No tiene mucho tiempo que se atravesó por mi camino este carnalote llamado Jack Kays, guitarrista, cantante y compositor estadounidense que se aventó a grabar un par de discos de folk punk que estás a punto de descubrir tú también o en caso contrario, estás a punto de confirmar todo lo extraordinario que pensabas de él.

En realidad estoy asumiendo que lo pensabas porque se trata de uno de los más interesantes proyectos que han salido al mercado en los últimos años. De por sí es una escena difícil de navegar, aún dominada por viejos lobos de mar, pero con muchísima gente joven que si bien disfruta los grandes clásicos, están super ansiosos por encontrar nuevas cosas con las cuales conectar verdaderamente. Que hablen de sus mismos problemas, pues, de sus incomodidades, reclamos, locuras, depresiones.

Afortunadamente está en la escena desde 2021 un cabrón oriundo de Cincinnati que tiene en su voz, cabeza e instrumentos, eso que precisamente andas buscando. Calor de hogar, o si no es de hogar, por lo menos de cabrones que se reconozcan unos con otros como mentalmente inestables, volubles, con tendencias a estar siempre tristes como una personalidad.

La generación de los noventa es una bastante rara para serte sincero. Exagerada. Dramática. Suicida. Dolida por cosas que no hicimos, que no rompimos y que jamás hubiéramos estado de acuerdo en adoptar. Algunos abandonados. Otros ignorados. Los más, obligados a vivir por siempre en clase media o media baja. Endeudada o todo lo contrario, revolucionaria, esperanzadora, valiente, con ganas de cambiar al mundo y no dejar que simplemente se la trague la cotidianeidad.

Deadbeat de Jack Kays, un disco clave del folk punk para las nuevas generaciones

Bueno, pues hagan de cuenta que les acabo de describir lo que hay dentro del disco “Deadbeat” de Jack Kays, lanzado en el año 2024. Desde ya podemos analizar el álbum desde su título, traducido como una persona inepto, un wey sin chamba que es irresponsable a ojos de la sociedad equivocada, tal vez un incomprendido que más bien está rodeado de las personas y de la sociedad incorrecta.

Canciones como “Blow It”, “Get a job!”, “Drinking Song”, “DEADBEAT!”, “Sleeping when I’m dead”, “The Rug” lo describen a la perfección, llena de relevantes mensajes de superación personal, pero no desde la perspectiva de un fockin coach de redes sociales, sino desde repetirte hasta el cansancio que tus metas, sueños o chaquetas mentales son perfectamente justificables y todos estamos en el mundo para hacer lo establecido, lo normal, lo correcto. Está bien querer salirte del molde.

Todo esto acompañado de una tremenda instrumentación folk punk, con guitarras acústicas, pero que tienen una batería brutal en el fondo, llena de rabia, además de algunas distorciones del mismísimo infierno en la guitarra eléctrica y un bajeo que gusta de hacerse presenta en cada párrafo, puente, coro, introducción o un outro. Por si no fuera suficiente lo que las letras intentan explicar, la música complementa perfectamente el sentimiento de frustración en el que ha vivido mi generación por un par de décadas, al menos. Desde que dejamos de ser morros.

Sí, no te voy a mentir, es música simple que no utiliza muchos acordes, ni le importa hacerse el cabrón, tener miles de riffs más bien inservibles o un solo de guitarra sin espíritu, solo por cumplir con lo que dicen que es el verdadero rocanrol. El de gente chida. Es punk al fin y al cabo, música fácil, mal tocada y digerible donde lo que importa no es lo que escuchas, sino lo que hagas o lleves a la práctica después de taladrarte el cerebro con ideas que tal vez no habías pensado todavía.

Jack Kays reseña "Deadbeat!" disco 2024

El lado bonito, pero no tanto, de Jack Kays

Pero también están las baladas lentas. “Caffeine“, del disco 1, las inaugura con una canción sobre la morra que conoció en la secundaria, su mejor amiga, tenían 15 años y creyó que era el amor de su vida, se enamoró, pero simplemente no era su momento. Lo describe como una especie de drogadicción con endorfinas. Punk. Punk rock para ser más específicos. Pero lento, aunque emocionante. En esa misma línea tenemos “Everything We Know” del segundo disco y también “Tether” o “No children” sobre las relaciones tóxicas, pero también “Need me” sobre la dependencia emocional.

Aunque no es una canción lenta, pero sí una balada punky, “Plan B” nos recuerda que debemos disfrutar los años y los días y las horas como vengan, para nunca añorar tiempos que se fueron, pero que no supimos aprovechar. Un auténtico rolón sobre las cosas que se nos quedaron en el camino. Aquí agrega “My Promise (90 days)”, pero desde la perspectiva del suicidio de un amigo cercano.

Casi enseguida nos restriega en la cara “Feel Like Me” con solamente una guitarra ahí llena de efectos y baterías en estado de trance, pero con una voz desgarradora encima. Es un tema donde la constante búsqueda de ti mismo, suele llevarte a ser un caos de persona. Terminas siendo tantos y a la vez nadie, que tienes que escapar con todos ellos al fin del mundo, tu fin del mundo, donde terminas asesinando a los clones para volver a ser tú, para encontrarte. Súmale aquí “Middle of the end“.

Un disco redondo que encierra todo lo que nos gusta escuchar a los malditos adictos al punk, al punk rock, el punk rock melódico y el skate punk, entre otras tantas mezclas que nos parecen cagadonas, pero que más allá de la música, nos fascinan por el momento histórico en el que ocurren, por su escena local, por la historia que rodea a sus músicos, a sus compositores, a sus principales estrellas.

Simón, Jack Kays podría ser una especie de Billie Joe Armstrong en el lenguaje de los no tan viejos o de los auténticamente rancios. Las nuevas generaciones encontrarían en él una especie de antihéroe bien chingón si sigue por el camino que ahora mismo ha decidido transitar. Su música, bien lo describe “se siente como cafeína, oro puro”. Música para weyes malditos y apestados como su servidos, o como tú y tú o tú o él o ella y elles que leyeron estas breves palabras. Diría el Chingadazo de Kung Fu, música para perdedores, pero que le van ganando a esta mierda de vida que nos tocó vivir.

DEADBEAT! - Jack Kays / CALIFICACIÓN FINAL
5 Reviewer
Calificación

Periodista musical egresado de la UNAM; ahora editor SEO, reportero y fotógrafo de esta H. revista digital, con más de siete años en el mundo de las notas, reseñas y opiniones de la industria musical. Interesado cien por cien en la búsqueda de nuevos sonidos, tendencias y datos históricos.

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