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Autos, Mota y Rocanrol: la entretenida y desastrosa historia del Festival de Avándaro

Autos, Mota y Rocanrol, nos cuenta la historia del nacimiento del mítico festival de Avándaro, el cual se convirtió en una verdadera leyenda para el rock mexicano.

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justino y el negro divirtiendose con el rocanrol

Autos, Mota y Rocanarol
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Llega a cines Autos, Mota y Rocanrol, una película de José Manuel Cravioto que nos cuenta la aventura del mítico, increíble y descontrolado festival de Avándaro, aquel festival que se llevó a cabo en 1971, que rompió el espacio-tiempo para ser venerado por más de tres generaciones y que se convirtió en uno de los emblemas de la liberación juvenil en plenos años complicados del pinche Echeverría.

Y es que, si no te sabes mucho la historia del festival de Avándaro, fue un concierto cabrón que se llevó a cabo en el Estado de México en el año de 1971, recién apenas cuando el país estaba muy calientito en temas de la opresión estudiantil del 68 y donde una generación exigía libertad, derechos y hacerse escuchar.

Es así como, en una idea de proponer volver los eventos automovilísticos a México, lo que en idea original era una carrera de autos en el campo, se convirtió en un festival que alojó a más o menos 100,000 almas que viajaron desde varias partes del país para ver a bandas de rock, que eran señaladas como la perversión de la juventud, ante los buenos valores de la sociedad.

Los Dug Dug’s, El Epílogo, El Ritual, Three Souls in My Mind (ahora mejor conocido como El Tri), Peace and Love, Tequila, entre otras, fueron las bandas que se presentaron ante una multitud inmensa de jóvenes que adoraban el rocanrol, la mota y el canto comunitario de sus iguales.

el equipo que organizó el festival
El santo equipo que hizo posible el festival de Rock y Ruedas de Avándaro ||Imagen: Cinépolis Distribución

De esto va Autos, Mota y Rocanrol

La historia nos cuenta cómo Justino Compeán (Emiliano Zurita) y su compa “El Negro” Eduardo López Negrete (Alejandro Speitzer) buscan una manera de crear una carrera a las afueras de la ciudad, esto con la finalidad de atraer de nuevo al público al automovilismo, ya que por esos años, ya la F1 y otros eventos internacionales habían dejado de hacerse en el país.

Sin embargo, en una suerte involuntaria, se les ocurre que para acompañar esta carrera, lo mejor sería tener unos números musicales de rocanrol, ya saben, para jalar a la chaviza.

Así es como en el camino conocen a Armando Molina (Ianis Guerrero), un productor musical que los pone en contacto con el circuito de músicos de Rocanrol, que en ese momento no estaba tan bien visto por los recientes acontecimientos que sacudían al país.

Así es como bandas como las antes mencionadas se suben al tren y deciden participar en el evento, además de que los pilotos y los patrocinadores ya habían dado su visto bueno para llevar a cabo el festival de “Rock y Ruedas” en Avándaro.

La sorpresa que se llevarían “El Chaparro” y “El Negro” sería que a la cita, además de sus previstos 3,000 asistentes, llegarían más de 100,000 para disfrutar de la buena música, fumar un chingo de mota y pasar un momento chingón.

Pero claramente esto a las autoridades no les parecería nada bien, así que aquí empiezan los problemas para los organizadores, ya que el desmadre que esperaban no estaba ni cerca del real caos que este gran festival desató.

Peace and love
Peace And Love recreados para la nueva audiencia ||Imagen: Cinépolis Distribución

Lo bueno de Autos, Mota y Rocanrol

Se agradece infinitamente que haya producciones que no le apuesten a la puta comedia barata y a uno de los Derbez para ser interesantes para el público mexa, ya que producciones como Autos, Mota y Rocanrol saben nivelar chingón la percepción histórica, la comedia, la ambientación y una buena producción.

Además, creo que la cereza del pastel es que toda esta historia que nos cuentan la hacen desde una perspectiva de falso documental que le da un plus extraordinario y superdivertido.

En el tema de la ambientación, vestuario y todo lo demás es excelsa; logran recrear excelente lo que se vivía a inicios de los 70 en México, donde principalmente los buenos valores y la etiqueta eran lo bien visto, mientras que la banda que gustaba del rock eran los mugrosos y degenerados.

“Encueramiento, mariguaniza, degenere sexual, mugre, pelos, sangre y muerte”

Era así como uno de los diarios nacionales cubría la noticia de lo que se vivió en Avándaro en septiembre de 1971.

Lo malo de la película

Quizá el único puntito que le vemos gacho a la película es que de repente se les barrió un leve la sincronización con el material de origen con lo recién filmado, por lo que luego, en proporciones, se ve medio raro el pantallazo verde, pero la neta eso es ponernos muy exigentes.

poster original del festival de Avándaro
El póster original del Festival de Rock y Ruedas de Avándaro

Conclusión

El trabajo que hacen Zurita y Speitzer en Autos, Mota y rocanrol, es muy divertido, en ocasiones exagerado, pero se nota claro que es por la medida en que los personajes se sienten en el documental, por lo que las escenas donde sus personajes actúan orgánico son bastante entretenidas.

En el tema de volver a recrear a las bandas también es increíble; un ejemplo es que vemos a URSS Bajo el Árbol, dándoles vida a los Dug Dug´s, además de que se ve poca madre cómo van empatando todos los textos con el material original de las grabaciones del festival.

Sin duda es una película que no te puedes perder, que nos cuenta algo diferente y que se estrena justamente en el aniversario 54 de los eventos.

La película está en tu cine de preferencia a partir de este 11 de sep, y vaya que te tienes que dar la oportunidad de conocer un poco las formas de cómo este bendito festival se convirtió en un icono de la música nacional.

Máster de la fina grosería, amante empedernido del videojuego, fan de la fotografía y millennial amargado. Que vivan los 2000's, los elotes, la música y el jugo de naranja.

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