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Pólvora Live

En Huixquilucan bailan así: &ME hizo vibrar el bosque mexiquense

El DJ alemán llevó su sonido profundo al aire libre en un evento donde la música y la naturaleza convivieron entre tierra, frío y beats refrescantes.

Alejandro Piña

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&ME hizo vibrar el bosque mexiquense | Foto: Alejandro Piña, Pólvora

Llegar al bosque de Dos Ríos, en Huixquilucan, no fue tarea sencilla. El camino, lleno de curvas y tramos de terracería, se convirtió en parte del trayecto mental que muchos hacían para dejar atrás la ciudad. Una vez adentro, el paisaje se imponía: árboles altos, luces cálidas suspendidas entre ramas y un frío que se mezclaba con el olor a bosque otoñal. La cita era con &ME, figura clave del colectivo Keinemusik, y uno de los DJs que mejor se han conectado con la gen z mexicana.

El ambiente tenía ese equilibrio entre lo natural y lo producido que caracteriza a los eventos de electrónica en locaciones “secretas”, buscando acercarse un poco al estilo rave de la vieja escuela donde verdaderamente se hacían fiestas en medio de la nada. Un público mayoritariamente joven, que apenas y se acercaba al rango de los 30; muchos vestidos para la foto con el outfit listo y el paliacate en la cabeza, otros con chamarras de borrega y botas o hasta los menos interesados en defenderse del frío con prendas que dejaban la piel al descubierto.

La mayoría buscaba su lugar dentro del tumulto que danzaba sobre el césped y la tierra seca, en la medida que el escenario se llenaba de cuerpos el calor aumentaba y para los más descubiertos no había mejor lugar para encender la temperatura corporal que la zona de baile. Algunos grupos prendían cigarros o compartían bebidas, mientras las luces comenzaban a proyectarse sobre una tarima sencilla pero cuidada.

&ME hizo vibrar el bosque mexiquense | Foto: Alejandro Piña, Pólvora
&ME hizo vibrar el bosque mexiquense | Foto: Alejandro Piña, Pólvora
&ME hizo vibrar el bosque mexiquense | Foto: Alejandro Piña, Pólvora
&ME hizo vibrar el bosque mexiquense | Foto: Alejandro Piña, Pólvora

Un set a fuego lento

Las primeras horas del evento sirvieron de antesala. Sonidos ambientales y sets de apertura envolvían el espacio con un tono hipnótico. La gente que seguía llegando caminaba por un terreno irregular cubierto de pasto y polvaredas de tierra, algunos se acostaban sobre el césped húmedo, mientras otros bailaban exhalando vaho por la boca cuando la temperatura seguía descendiendo de los 10ºC, dejándose llevar por la música house que serviría como el calor de la fogata.

Cuando &ME tomó el control de las tornamesas, ya se acercaba la medianoche. Sin presentaciones ni saludo, comenzó con un ritmo suave, de percusión seca y bajos redondos. La propuesta del alemán, lejos de los picos de euforia que dominan otros estilos, se movía en capas lentas, con transiciones largas que mantenían la atención sin forzar el clímax.

El bosque respondió. Sin tantos saltos o gritos, pero sí con un movimiento constante. La gente bailaba mirando al suelo, al DJ o simplemente al vacío, siguiendo un pulso que se repetía con los clásicos 4/4 del house. Lo interesante fue cómo el entorno amplificaba el sonido: los árboles actuaron como paredes naturales, haciendo que las frecuencias rebotaran y se mezclara con la naturaleza del lugar.

Durante el set, las luces iban y venían, se modificaban para fundirse con el paisaje en diferentes tonalidades color rojo, ámbar o verdes, mientras la figura de carita feliz característica de los shows de &ME se iluminaba una y otra vez. La sonrisa es más que un mensaje premeditado, para el DJ significa que la magia de un show es un esfuerzo colectivo principalmente entre la audiencia y el artista; demostrado por muchos asistentes que realmente conocían varios de los tracks del deejay teutón.

No era un show masivo, sino un encuentro más íntimo con electrónica pinchada a bajas temperaturas, donde cada quien vivía el momento a su ritmo. Aunque conforme pasaban las horas la temperatura continuaba descendiendo nadie parecía quejarse, era parte del trato con los dioses del house en tierras mexiquenses.

&ME hizo vibrar el bosque mexiquense | Foto: Alejandro Piña, Pólvora
&ME hizo vibrar el bosque mexiquense | Foto: Alejandro Piña, Pólvora
&ME hizo vibrar el bosque mexiquense | Foto: Alejandro Piña, Pólvora
&ME hizo vibrar el bosque mexiquense | Foto: Alejandro Piña, Pólvora

&ME, el peso de un nombre

Para entender el impacto de la noche hay que mirar de dónde viene &ME. Detrás de ese alias está André Boadu, productor y DJ que, junto a Adam Port y Rampa, fundó Keinemusik en Berlín hace más de una década. El colectivo se ha consolidado como uno de los sellos más influyentes del deep house y el afro-tech, no solo por su sonido elegante, sino por la coherencia visual y estética de todo su proyecto.

&ME no suele dar entrevistas ni mostrar demasiado de su vida personal, lo que refuerza la idea de que su trabajo habla por él. En México ha construido una relación sólida: ha tocado en Tulum, Guadalajara, Ciudad de México, y su nombre se asocia con experiencias bien producidas, casi siempre en lugares con una atmósfera natural o alternativa.

En Huixquilucan, ese vínculo se confirmó. La respuesta del público fue de respeto, no de idolatría. Había admiración, sí, pero también una comprensión tácita de lo que representa su música: una experiencia más cerebral que emocional, donde el groove es protagonista y los adornos sobran.

Durante más de tres horas, &ME mantuvo un flujo constante, con pocas pausas y sin buscar picos artificiales. Entre los temas más reconocibles, se colaron tracks de Keinemusik y mezclas que conectaban el deep house con percusiones africanas. Su manejo del ritmo fue preciso, sin necesidad de recurrir a efectos espectaculares o drops predecibles.

El público se mantuvo fiel, aunque no todos resistieron hasta el final. Algunos se retiraban antes de las 3:00 a.m., cansados o simplemente satisfechos. Otros seguían moviéndose, envueltos en el sonido.

&ME hizo vibrar el bosque mexiquense | Foto: Alejandro Piña, Pólvora
&ME hizo vibrar el bosque mexiquense | Foto: Alejandro Piña, Pólvora
&ME hizo vibrar el bosque mexiquense | Foto: Alejandro Piña, Pólvora
&ME hizo vibrar el bosque mexiquense | Foto: Alejandro Piña, Pólvora

El precio de pertenecer

Salir del lugar fue tan complicado como llegar. Gente buscando señal en el celular, algunos intentando limpiar sus tenis llenos de polvo y tierra. Entre risas y algunas quejas, la conversación era la misma: lo bien que había tocado &ME, lo austero que estuvo el evento respecto a la comida y lo difícil que era volver a la ciudad a altas horas de la madrugada desde los señoríos de Huixquilucan.

Porque más allá de lo musical, estos eventos tienen su propia lógica económica. Los boletos, el transporte, la comida y la bebida suman fácilmente miles de pesos por persona. Sin embargo, el público sigue dispuesto a pagarlo. Quizá por moda o por la sensación de estar ahí, de formar parte de algo que ocurre fuera del circuito urbano habitual.

Quizás esa sea la verdadera naturaleza de estos encuentros: una mezcla entre escape y consumo, entre comunidad y exclusividad. La música de &ME encaja bien en ese equilibrio, ofreciendo una experiencia controlada, elegante, pero sin pretender cambiarle la vida a nadie.

Al final, cuando el bosque recupere su silencio y el público desaparezca junto a sus autos quedará claro que lo vivido no fue un ritual ni una utopía: fue simplemente una buena noche de música en un entorno distinto. Y eso, en estos tiempos de ansiedad citadina, ya es más que suficiente.

Nos leemos en la siguiente fiesta.

Periodista transmedia, dj amateur y entrenador de boxeo certificado. Escribo sobre música electrónica, deportes y cannabis.

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