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St. Vincent – Daddy’s Home

Jamás olvidaré la primer reseña que leí de Marry Me, el debut de Annie Clark (mejor conocida como St. Vincent) hecha en su momento por Iván Nieblas: “ella es una especie de Frank Zappa“. No mentía en lo absoluto, pues la reinvención ha sido parte de cada álbum desde aquel estreno del 2007. Ahora tras su paso por el electro pop de Masseduction, tiñe su cabello de rubio y aborda la furgoneta de la discoteca de la gente joven para viajar hacia los 70 en Daddy’s Home, un álbum que más allá de la propuesta estética, absorbe las influencias funk, soul, pop y hasta psicodélicas de la era para celebrar su impresión sobre un Nueva York que no vivió, pero que resuena en su guitarra.

Inicia el piano, alegre, una bienvenida al recorrido hacia lo profundo de Queens. Un recordatorio de que a través del dolor, se forja la vida en “Pay Your Way In Pain”, una canción que inevitablemente nos lleva al Young Americans del Duque Blanco o al sonido de Minneapolis de Prince. Comienza un elemento nuevo que estará presente todo el disco: los coros a la usanza R&B. Que bien pudo caer en el cliché pero St. Vincent supo darle su lugar en los momentos adecuados. Como en la siguiente, “Down And Out Downtown”, donde su guitarra hace guiños hacía su propio pasado con arpegios a la Strange Mercy jugando entre alientos, un sitar eléctrico y unas coquetas congas para transportarnos a Studio 54. Es un álbum de homenaje en todo el sentido posible, a sus influencias, carrera y vida personal.

A diferencia de Masseduction, aquí la producción de Jack Antonoff, reconocido por su trabajo junto a Taylor Swift, se siente menos intrusiva en la dirección que Clark buscó a darle al álbum. “Ve y toma ese Wurlitzer cuando lo indique”, imaginó le dijo la cantante a Antonoff. Sus participaciones dotan de una extraordinaria variedad de instrumentos a la placa, como el clavicordio de “Down”, el mellotron en “Somebody Like Me” o la variedad de percusiones a lo largo de la placa. En ese sentido, Daddy’s Home es el esfuerzo musical más ambicioso en la carrera de Annie Clark.

Si no me creen dirijan su atención hacia “Live In The Dream”, uno de los mejores temas de la placa donde fluyó de nueva cuenta sus bases Strange Mercy con una vibra Pink Floyd que culmina en un solo digno de Gilmour entre sus guitarrazos cuasi dadaístas. “¿Sabes dónde estás?”, se pregunta Clark. Sí: inmerso en las calles desoladas de Taxi Driver, en la portada de un disco de Sly & The Family Stone, todo gracias a que Daddy ha llegado a casa (decir papi es una traducción poco agraciada).

Continúa con el sencillo “The Melting of the Sun”, otro joyita juego entre soul y rock clásico acompañado por el surrealista video con guiños a animaciones tipo Rocky y Bullwinkle. De repente, unos tarareos se asoman con timidez. A lo largo del álbum, se asoman estos interludios que acorde a Clark, nacieron en inspiración a su madre. Muy local el asunto.

Hasta ahora la primera parte jugó mucho con los sonidos afroamericanos pero también hay momentos para los arpegios a guitarra acústica como el folk de “Somebody Like Me” o “The Laughing Man”, quizá uno de los tracks menos afortunados que cae en un tedioso bache. Pero revive con la armoniosa “My Baby Wants A Baby”, donde los coros lucen más en un tono gospel.

El cierre llega con “…At The Holiday Party” cuya parte final coquetea mucho con el “Take You Higher” de Sly Stone para escucharse al calor de los whisky. Ya para “Candy Darling”, seguro te habrán aparecido unos pantalones acampanados de la nada, el track más corto que ha lanzado hasta la fecha.

Todo en Daddy’s Home estuvo pensado meticulosamente y el resultado es excelente. El sonido moderno y experimental de St. Vincent se acopló bien a los géneros explorados, mucho mejor que las tesituras electrónicas del álbum pasado. Hay una pasión enorme no solo por la música, sino por retratar a su familia, seres queridos y a la ciudad que la acobijó para darle fama entre las notas de cada canción. Música para escucharse en una película de Cassavetes como lo describió ella (que por cierto, deben ver Una mujer bajo la influencia para adentrarse en el mood). Es un compendio pop para los inadaptados que buscan su lugar en el mundo en alguien como ella. De los mejores discos del año hasta ahora.

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