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Un Día Más Para Morir, una imperdible misión para los cinéfilos gamer

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A veces cuando uno entra a un complejo cinematográfico (que por cierto, ya esta semana revive Cinemex), solo busca una opción para desconectarse por dos horas sin mayor complejidad y la elección, es un completo volado. A veces termina siendo una sorpresa y otras, un simple desperdicio de tiempo y dinero. Por fortuna, Un Día Más Para Morir entra por completo en la primera categoría. Bajo su exterior de churro protagonizado por Mel Gibson para pagar alguna demanda pendiente, se encuentra un divertido filme de ciencia ficción con un particular atractivo hacia el público gamer que haya disfrutado cintas como Al filo del mañana y Manos a las armas.

Aquí acompañamos a un hedonista con severo alcoholismo y un nulo sentido de responsabilidad, despertarse todos los días ante una rutina en la cual, inevitablemente siempre muere a manos de una élite de asesinos profesionales, incluida una espadachín asiática, un doble idéntico del protagonista entre otros personajes jocosos. No tardará en frustrarse del loop en el que quedó atrapado y pronto dilucide algunas pistas que lo conectan hacia el experimento de su ex pareja (Naomi Watts), el rotor de Osiris y el elaborado complot de un coronel retirado (Gibson) para dominar los viajes en el tiempo.

Un Día Más Para Morir es un espectáculo gamer tanto por su estructura como por el sinfín de referencias que los fans encontrarán en el camino. El carismático protagonista encarnado por Frank Grillo, famoso por haber interpretado a Brock Rumlow en el MCU, es nuestro personaje al control que aprende como superar cada obstáculo en su paso, pues desde que despierta su vida está puesta en riesgo. Para el los primeros pasos ya están más que dominados, como quien juega la misma escena de un juego una y otra vez. Pero llega un punto donde tiene que aplicar más la lógica que los plomazos si busca seguir adelante en su cruzada de aparente venganza. La curva de aprendizaje es divertida y llena de detalles que se graban en la mente, como al sujeto al que diario le roba su Dodge Challenger. Funciona aún mejor porque Grillo, da una estupenda actuación, con sus respectivos momentos de humor, furia y lamentación.

Imagen: Zima Entertainment.

Por otro lado tenemos al “jefe final”, interpretado por Gibson. Al parecer, ya le gustó ser el malora fuma habanos pues desde la secuela de Machete, se ha visto estancado en el mismo personaje. Aún así, sus fans agradecerán el tiempo que pasa en pantalla y los duelos que comparte con Grillo.

La acción se desenvuelve de la mis forma que un videojuego, exagerada aunque creativa. Quizá alguien que haya jugado la serie Saint’s Row disfrutará aún más estas secuencias, por lo burdo que llegan a ser. A eso añadamos los pequeños homenajes a los clásicos de las arcades, y un valioso reconocimiento a la creciente escena de los Esports. La verdad, lo hace mucho mejor que varias películas que pretenden rendir homenaje a los videojuegos (y si hablo de ustedes, Ralph el Demoledor y Ready Player One).

Sin embargo, hay dos elementos que alejan a Un Día Más Para Morir de la perfección en el género. De entrada, la fórmula del loop comienza a sentirse gastada, más cuando en últimos meses han abundado varios trabajos del estilo como Palm Springs o el oportunista cortometraje de Netflix, Dos completos desconocidos. Llegará un punto en el que más allá de ser encantador y ver como transforma la rutina, se vuelva aún más predecible de lo que ya es. Porque sí, arrastra la clásica estructura de ver a nuestro protagonista convertirse en un mejor hombre, más hábil, etc. Bill Murray aprendió a tocar el piano en El día de la marmota, aquí Frank Grillo domina el combate de espada. Lo mismo pero en esteroides.

Pero lo que quizá la gran mayoría del público encuentre muy frustrante es el final. Conclusión abierta, corte a negros, créditos. Aplicaron un Sopranos justo cuando el tono del momento, cálido y conmovedor, exigía respuestas. Es un enorme dedo medio, a menos que seas de aquellos que guste discutir sus propias teorías y elaborar conclusiones, más si eres un clavado del tema de los viajes en el tiempo.

Al final, Un Día Más Para Morir es emocionante, divertida y llena de pistas por descubrir. Para los gamers es un obligado, pues son contadas las ocasiones en las que se respeta de esta forma al medio. Hay pocas sorpresas si son observadores y aunque el final los haga refunfuñar, aún vale la pena el resto los niveles que recorre el héroe hasta darse cuenta de su verdadero objetivo. Véanla.

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