Cine
Depredador: Cazador de Cazadores, una animación sangrienta e impactante digna para el alienígena
En Depredador: Cazador de Cazadores, Dan Tratchenberg lo vuelve a hacer y comienza a construir un universo digno para este feo hijo de perra
La animación está creando algunas de las mejores cintas que hay en la actualidad, como Flow o Memorias de un Caracol. No extraña que Depredador: Cazador de Cazadores, sea otra de las que siguen este gran paso no solo en la continuación de la construcción de un universo especial para un personaje icónico de la ciencia ficción y la acción como lo es este alienígena cazador conocido como yautja, sino del ingenio de Dan Tratchenberg, su director, de entregarnos otra gran entrega después de lo que fue la sorpresiva Depredador: La Presa (2022).
De que trata Depredador: Cazador de Cazadores
Esta antología animada original presenta a tres guerreros humanos de diferentes épocas señalados por los yautjas como presas deseables: una pirata vikingo que guía a su hijo pequeño en una sangrienta búsqueda de venganza; un ninja del Japón feudal que enfrenta a su hermano samurái y un piloto de la Segunda Guerra Mundial que intenta rescatar a sus camaradas de un peligro invisible. Todos tendrán que probar su valía o morir intentándolo.
Desde 1987 cuando el héroe de acción por excelencia Arnold Schwarzenegger se enfrentó por primera vez al depredador, creatura creada por los guionistas Jim y John Thomas, la franquicia creció inesperadamente, sobre todo con la línea de cómics en Dark Horse que duró de 1989 hasta 2021, ya en manos de Marvel, misma que creó una base para todo lo relativo a los yautja.
A pesar de ello, este extraterrestre letal tuvo sus momentos en cine que fueron irregulares a malos. Sin embargo, desde que Depredador: La Presa apareció hace dos años, parece que el universo de este alienígena violento y brutal se ha encaminado de forma positiva y esta cinta lo comprueba. Tratchenberg simplemente demuestra el conocimiento de lo que es ser un yautja, sus usos y costumbres y no teme explorar líneas de su lore, uno que salvo por la habitual cacería en los largometrajes, ha sido bastante ignorado.

El primer acierto de este filme es la animación. Su estilo particular hace de las tres historias algo memorable. Dividida en tres capítulos, titulados El Escudo, La Espada y La Bala, el tríptico aprovecha no sólo en mostrarnos a los fieros guerreros que entablarán batalla con los salvajes yautja, sino hace alusión a un arma en específico que resulta clave para la narrativa no solo de sus relatos, sino del desenlace climático del mismo.
Además, cada uno de las partes nos asoma no sólo estas herramientas en las que Ursa la vikinga, Kenji el samurai y el soldado Torres usan, sino que también nos muestran una peculiar unión entre ellos que tiene que ver con la pérdida. Tratchenberg lo maneja de manera especial para que sea ese detonante que los amalgame en la guerra final, aquella que determinará quien es el Cazador de Cazadores.

Si bien el estilo de animación es el mismo para todo el filme, hay claras diferencias en los diseños y construcción de los mismos. Al observar la tierra escandinava helada, el color azul y blanco son predominantes y funcionan como el perfecto contraste para la violencia de las batallas que nos presenta, misma que va escalando de formas ingeniosas. Eso es otro punto aplaudible de esta cinta del depredador pues nos ofrece la versatilidad de los diferentes yautjas para cumplir su cometido.
El segundo episodio del tríptico brilla no tanto por el diseño de colores, que también es hermoso, sino porque no necesita un solo diálogo para transmitir las sensaciones de batalla de honor entre dos hermanos protagonistas y la posterior aparición del hijo de perra más feo de la historia del cine (en palabras de Arnold). Y aunque el tercero es un deleite de aventura aérea, existen un par de secuencias que cualquier película bélica quisiera tener en su haber. Esto solamente ayuda a impulsar no sólo a la franquicia, sino al universo mismo que se está creando alrededor de la creatura.

Otro punto maravilloso de Depredador: Cazador de Cazadores recae en la música compuesta por Benjamin Wallfisch, que curiosamente también estuvo detrás de la partitura de Alien: Romulus. Aquí, explota de maravilla el sentido de la acción e incluso suspenso para contagiar la emoción necesaria y de paso hacer un par de guiños por ahí al tema clásico del alienígena.
Así, con un despliegue de brutalidad, sangre y tripas que incluso superan a los experimentados por los filmes anteriores, otorgándonos muertes mucho más ingeniosas y atrevidas para los depredadores, Cazador de Cazadores llegó directamente a streaming para pavimentar el camino e inyectarle nueva vida a este mundo que, además, promete mucho a futuro. Ojo, hay una escena a mitad de los créditos que nos deja las expectativas altas para lo que se viene, por el momento, en noviembre con Depredador: Tierras Salvajes.
