Entrevistas
ENTREVISTA con NANA PANCHA: 28 años de existencia y resistencia en el SKA mexicano
Hablamos de una de las bandas más emblemáticas de la escena del ska mexicano, reconocidos y gozados por mucha pandilla en todas partes de la República, ¿pero qué hay detrás de su éxito?
Nana Pancha es una de esas bandas que ha resistido de todo dentro del ska mexicano. Una agrupación todo terreno que toca en todas partes, a todas horas, de la que te sabes todas las canciones, pero no entiendes muy bien por qué. Raro, pues es tan popular que es de culto. Sus discos originales son la obsesión de los coleccionistas.
Pero todo esto es el resultado de 28 años pegándole macizo a la chamba. Reparten flyers. Hacen redes sociales. Van a vocear sus conciertos. Dan entrevistas. Sacan rolas, videos, merch de primer nivel. Están presentes porque les gusta y es su pasión.
Hoy podemos hablar de Nana Pancha como una banda insigne de la resistencia, de vez en cuando no tan pacífica, del rocanrol mexicano. También han gritado las injusticias, exigen paz, amor, educación, acceso a lo básico. Hablan del zapatismo, de la izquierda, de la rebeldía.
Hablamos con Gigio, el bajista, para entender de lo que se trata la Nana Pancha más allá de una banda de amigos tocando la música que les gusta. El ska-core, la fusión, el punk. Esto fue lo que nos contó al respecto:
Entrevista con NANA PANCHA: ska para conocedores
En el dinámico y a veces efímero mundo de la música, cumplir 28 años de trayectoria es un logro notable. Para Nana Pancha, la banda mexicana icónica del ska y la fusión, este hito no solo representa longevidad, sino una profunda historia de autenticidad, compromiso y una conexión genuina con su arte y su público
“¡Excelente! Ya son 28 años de seguir en el rock, y lo más padre es que la gran mayoría somos los mismos que empezamos este “jueguito”. Lo que inició como una diversión de chavos en la secundaria y la prepa, hoy nos tiene muy contentos. Nos seguimos llevando muy bien y disfrutamos cada show. Esto hace que todo sea bastante ameno y menos desgastante, especialmente la parte pesada, la que no se ve: viajar, seguir ensayando, tener que irte dos días o un día antes para un concierto… esa es la parte del trajín que más desgasta.
Lo que comenzó como una diversión entre amigos de secundaria y preparatoria, rápidamente se transformó en un proyecto serio. “La gran mayoría somos los mismos que empezamos este ‘jueguito'”, comparten los músicos, destacando la sólida amistad que ha sostenido a la banda a lo largo de casi tres décadas. Esta camaradería no solo se refleja en el escenario, donde “seguimos disfrutando cada show”, sino que también ha sido un pilar fundamental para afrontar la parte “pesada” del oficio: las giras, los ensayos constantes y el incesante trajín que implica la vida en la carretera.
“Sí, vivimos esa etapa. Todos los que empezamos estábamos saliendo de la secundaria, comenzando la prepa. En ese momento, nuestros papás nos dieron mucho apoyo. Era una especie de sube y baja: les decías, “Quiero hacer un grupo, quiero empezar a tocar,” y ellos respondían como, “Ay, sí, qué chistosito,” apoyándote con algo para que pudieras empezar. Pero era tu pasatiempo, tenías que ir a la escuela, tenías que hacer algo. De repente, dabas el paso en el que ellos lo veían más en serio, y la reacción era: “Ponte a estudiar, déjate de vagar”. En el caso de Nana Pancha, nos pasó mucho que, afortunadamente, un año después de empezar, ya nos estaba yendo muy bien. Entramos en un momento fuerte en la escena, estábamos viajando mucho, y las familias reaccionaban con “¿Cómo que no vas a ir a la escuela?”. Nos atosigaron bastante. En mi caso, era “el malo de la familia,” “ya se tatuó este cabrón.”Después, hay un giro más: cuando se dan cuenta de que realmente es tu trabajo. Es un giro donde comprenden que es tu chamba y te lo van a respetar. Te empiezan a admirar y a dar ese empujón que necesitas, esa fuerza de la familia. Ahora, es lo contrario; yo creo que soy el más tranquilo, y mis tías viejitas ya están en otra sintonía.
Los inicios de Nana Pancha coincidieron con un momento germinal para el ska y la fusión en México. La banda se insertó en un circuito donde compartían escenarios con agrupaciones como La Sekta Core, La Matatena y Panteón Rococó.
“Todavía nos tocó esa parte de talacharle demasiado,” afirman, refiriéndose a una época en la que el género no estaba tan definido en el país. Cada banda buscaba su propio sonido, fusionando influencias y dando origen a estilos únicos que, aún hoy, permiten identificar con facilidad a cada grupo.
“Nosotros entramos justo cuando empezamos a tocar. Ya íbamos a los toquines porque nos gustaban bandas como La Sekta Core, La Matatena, o de Tijuana. Obviamente, nos encantaba Mano Negra, y cuando empezamos a tocar, todavía no existía el boom. No entramos todavía en el círculo con Panteón Rococó, La Revuelta Propia o La Choya, que eran las bandas que había.
“Entramos en ese círculo con ellos, tocando por todos lados, donde eran los mismos músicos con la misma gente. Es decir, los mismos fans que nos escuchaban eran los que iban a todos lados. De repente, se viene el boom donde el género es descubierto por el público, los lugares empiezan a llenarse y nos empieza a ir muy bien.
“Sí, todavía nos tocó esa parte de talacharle demasiado; bueno, nunca hemos dejado de hacerlo, pero antes el género no existía en México. No existían bandas que fueran realmente ska tradicional. Todas las bandas éramos una fusión de lo que queríamos con ska, y ahí íbamos cada banda agarrando su estilo. Afortunadamente, con el tiempo, creo que todas esas bandas de esa generación tienen su estilo, bueno o malo, independiente. Cada una encontró su propio sonido y, a la fecha, se escucha y dices: “Esto claro que es Panteón, esto claro que es La Sekta, esto claro que es Nana Pancha, o El Salón Victoria.” Eso está muy padre“.
Además, la banda ha escrito, compuesto y grabado discos clásicos para la escena mexicana. Dos claros ejemplos son “Gallo” y “Armada hasta los dientes”, mismos que no pueden faltar en los estantes todo coleccionista respetable del rock mexicano. Hoy por hoy se pueden encontrar en las redes sociales a través de servicios de mercado en línea, pero la mayoría alcanza precios exorbitantes debido a su rareza y a que se trata de discos con música más que excelente. Al respecto, la banda asegura que el objetivo de todo músico no puede ser el convertirse en una banda de culto o no, simplemente hay que vivir la música desde una perspectiva muy personal y terminarás contagiando el resto.
“Honestamente, si lo hubiera pensado, tendría varios de esos guardados para venderlos ahora mismo. Hace un año, más o menos, de boca en boca me enteré de que estaban pagando cerca de $3,000 por el demo. La verdad es que jamás lo pensamos; nunca fue la intención. Te soy sincero, sí queríamos ser famosos, ser conocidos. Tenemos muy clara esa parte; no somos de esas historias de “ay, de casualidad nos juntamos y la banda se hizo famosa”. No, la verdad, desde el principio queríamos pisar escenarios, tocar en muchos lugares, girar de aquí para allá. Sí, esa era la intención; el grupo fue creado con ese propósito. Obviamente, empezamos como amigos, cotorreando y todo, pero claro que querías. En su momento, queríamos ir a Rockotitlán y lo logramos. Luego queríamos ir al Gabacho y también lo logramos. Un Vive Latino nos tardó un montón, pero lo conseguimos. Sin embargo, ese nunca fue el fin del camino. Siempre hemos creído que cada lugar, cada espacio, cada festival es una consecuencia y solo un paso más. Lo que hacemos, en algún momento tiene la consecuencia de pasar por ahí“.

El éxito de Nana Pancha
Para Nana Pancha, el concepto de éxito va más allá de las métricas convencionales. “Para mí, el éxito es estar contento conmigo mismo,” confiesan. La banda prioriza la satisfacción personal y el bienestar en su entorno, asegurando que si logran vivir de lo que aman bajo estas premisas, se sienten profundamente exitosos. La pasión sigue intacta; levantarse cada mañana con entusiasmo por ir a ensayar, lejos de la monotonía, es la verdadera medida de su triunfo. Todo lo demás, desde los llenos en los conciertos hasta el reconocimiento, es una “consecuencia que se agradece y te fortalece a seguir adelante”
Una de las piedras angulares de Nana Pancha ha sido su inquebrantable congruencia. Desde sus primeras maquetas, donde ya abordaban temas como el zapatismo o los problemas fronterizos, la banda ha mantenido una línea lírica y una ideología claras. “Si en nuestro primer demo ya hablábamos de zapatismo… y hoy me callo y me escondo, pues no soy congruente”, aseveran, subrayando la importancia de ser fieles a lo que expresan a través de su música. Esta coherencia es, según ellos, un “gran paso” para que cada individuo se manifieste y exprese sus ideas.
“Siempre hemos expresado lo que sentimos, y más que un compromiso con la gente, es un compromiso con nuestra música: ser congruentes. Si en nuestro primer demo ya hablábamos de zapatismo, si nuestro primer disco ya abordaba problemas de la frontera, por ejemplo, y hoy me callo y me escondo, pues no soy congruente, sería totalmente incongruente.
“Simplemente se trata de mantener tu congruencia con lo que dices, también por el tipo de banda que somos. A lo mejor si todos hubiéramos sido muy guapos y nos hubieran contratado para bailar y no nos conociéramos, pues sí, la neta es que a lo mejor nos valdría madres. Pero si todos empezamos con una ideología, tienes que ser congruente con lo que dices.
“No creo que la gente deba hacer más de lo que ya hace, pero sí creo que debe ser congruente con lo que hace. Con eso ya se da un gran paso para que cada quien se manifieste y diga lo que le molesta y lo que cree que está mal. Es respetable. A lo mejor yo pienso que no, o pienso que sí, pero si lo canto, lo mínimo que espero es una congruencia en mis actitudes“
La banda es consciente del poder de su plataforma. “Agarrar un micrófono es una responsabilidad fuertísima”, reconocen. Son conscientes de la influencia que pueden ejercer sobre grandes multitudes, especialmente en eventos masivos. Sin embargo, enfatizan que esta responsabilidad no significa autocensura, sino la necesidad de “decir lo que piensas con congruencia y con la línea que debes mantener”.
Al mismo tiempo, deslindan a la música de ser la única responsable de las acciones individuales, comparándolo con la educación en casa frente a la escuela. “Si nosotros también decimos o cantamos ciertas canciones haciendo alguna apología a algo, tampoco somos culpables de que la otra persona lo haga”, explican. Para Nana Pancha, las canciones nacen de una inspiración personal, no de una búsqueda de tendencia. La conexión con el público es una consecuencia, y la responsabilidad final recae en el individuo: “cada quien tenemos que ser responsables de lo que consumimos y de lo que actuamos en nuestra vida”. En resumen, la relación entre la banda y su audiencia es un “50/50”.

La visión artística de Nana Pancha no se limita a lo sonoro. Desde sus inicios, la banda ha puesto un énfasis especial en el arte visual que acompaña su proyecto. Un pilar fundamental en esta área ha sido Abraham “El Muñeco”, el vocalista, quien impulsó esta inquietud. La colaboración con artistas como Benjamín Estrada, encargado de las portadas y el arte del merch en los últimos años, ha sido crucial.
“La intención justa es esa: que la gente no nada más se lleve la playera,” comentan. Han sido testigos de cómo personas compraban sus playeras en el extranjero sin conocer su música, simplemente atraídas por el arte. Esta conexión visual es tan importante que ahora, con la evolución de la industria y la disminución de los discos físicos, cada canción lanzada cuenta con su propia obra de arte, manteniendo una coherencia estética que los fans valoran profundamente, coleccionando incluso los pósters de cada sencillo.
“Sí, desde el principio fue esa la intención: crear, y algún día lo lograremos, una exposición de todas las obras que ha hecho con nosotros. A Benja solo le encargamos las piezas y él las hace. Escucha la canción, la siente, y nos propone por dónde sacar ese arte.
“Así que sí, la hemos trabajado. Y la intención justa es esa: que la gente no nada más se lleve la playera. Nos ha pasado afortunadamente muchas veces, y más en Estados Unidos, que la gente compraba una playera sin conocernos. Decían: “La neta es que no sé ni qué tocan, pero me gusta un montón el arte que trae, el dibujo que tiene”. Y la compraban.
“De ahí decidimos siempre sacar pósters del arte que creamos. Así han ido pasando cosas muy chidas, como que muchos fans tienen la colección de los pósters y nos mandan sus fotos con todos ya enmarcados. Sí, hemos tratado de mantener una línea, y más en esta época donde los discos ya no se hacen. Antes podías trabajar todo el disco; ahora hemos tratado de que cada canción tenga su arte, como si fuera un disco completo, pero manteniendo la misma línea”
