Pólvora Live
Silverio en Foro Puebla: caos y sudor por los 25 años de “Su Majestad Imperial”
El emperador del electro guarro celebró un cuarto de siglo de carrera con un show desbordado de hedonismo, carcajadas y provocación, donde cada beat fue un escupitajo a las buenas costumbres.
La noche del viernes 27 de junio de 2025, el Foro Puebla fue escenario de una misa pagana donde el sacerdote mayor, Julián Lede —mejor conocido como Silverio— convirtió su 25 aniversario musical en una ceremonia dionisíaca sin inhibiciones ni filtros.

Silverio, un verdadero culto al escándalo
Desde su aparición en escena, enfundado en su habitual traje brillante (aunque no le duró mucho), el artista dejó claro que aquella no sería una noche convencional. Era, más bien, una lección maestra de cómo incendiar un escenario sin fuegos artificiales, solo con beats, escupitajos y genitales al aire.
A lo largo de una hora y media, Silverio ofreció un performance que rebasó lo musical: fue una obra viva de provocación performática, una mezcla entre rave, cabaret y teatro gore, donde el cuerpo del artista se volvió tanto instrumento como espectáculo. El público lo sabía —nadie va a un concierto de Silverio buscando buena conducta— y lo celebró con júbilo.


Un show que se vive (y se sobrevive)
Desde los primeros minutos, Silverio comenzó a marcar su territorio escupiendo sobre las primeras filas de asistentes, quienes no solo no se inmutaron, sino que alzaban los brazos como si pidieran una bendición profana. Pronto, su característico atuendo fue cayendo prenda por prenda hasta quedar en calzones —un clásico del “show silveriano”—, solo para después hacer gala de uno de sus actos más notorios: bajarse completamente la ropa interior, girar, agacharse y abrirse de piernas mostrando el ano al público que gritaba entre risas y euforia.
Es parte del pacto tácito entre él y sus fans: si vas a ver a Silverio, no solo vas a escuchar electrónica salvaje, sino a presenciar una declaración física de libertad absoluta. Por supuesto, tampoco faltó el momento en que sacó su bota —sudada, negra, rancia—, la llenó con whiskey y la ofreció como cáliz imperial a los asistentes de las primeras filas, quienes se peleaban por beber de ella como si fuera agua bendita.
Durante el concierto, mientras sonaban temas como “Yepa Yepa Yepa” y “Perro”, Silverio interrumpía para insultar, bromear, masturbarse de forma burlona frente al público o simplemente mostrar el pene con una mezcla de cinismo y teatralidad grotesca. Todo esto al ritmo de beats ácidos, bases simples pero efectivas, y frases distorsionadas que lo mismo hablaban de sexo, política o existencialismo bizarro.


Un cuarto de siglo de desobediencia
Silverio no es un novato del escándalo: lleva más de 25 años (de aquellos años de Nuevos Ricos) construyendo una carrera que no depende de hits radiales ni de colaboraciones con influencers. Empezó como parte de Titán, grupo que marcó una época en la escena electrónica mexicana de los noventa, y desde entonces construyó una personalidad escénica que combina la sátira, el noise y la crítica social con una crudeza digna de los shows punk más viscerales.
Lo suyo no es solo música: es un acto performático total que se apropia del cuerpo, del espacio, de los códigos del entretenimiento y los lleva al extremo. Su legado se ha cimentado en lo marginal, pero con el tiempo ha alcanzado un estatus de culto que pocas figuras en México pueden presumir. Lo veneran tanto estudiantes de arte como ravers, tanto fans de la electrónica como adultos nostálgicos que lo descubrieron en festivales como Vive Latino o Nrmal.


La celebración del exceso
El Foro Puebla fue testigo de un acto de comunión carnal, donde la pista de baile se transformó en un campo de batalla de sudor, alcohol y libertad. No hubo visuales espectaculares, ni bailarinas, ni coros: bastó Silverio, su cuerpo, su irreverencia y su dominio escénico absoluto. Cada gesto fue milimétricamente vulgar, cada silencio fue una provocación, y cada beat fue un latigazo que unió al público en una catarsis colectiva.
Al final, cuando abandonó el escenario desnudo, chorreando sudor y con una sonrisa de triunfo en el rostro, quedaba claro que el emperador no había perdido su corona. Silverio sigue siendo el bufón más temido, el performer más visceral, y el músico que convierte el escándalo en arte.
Setlist de Silverio en Foro Puebla
- YEPA YEPA YEPA
- XXX
- PULGOSO MIX
- EL BAILE DEL DIABLO
- TU CASA
- GORILA
- PERRO
- EL PORN-STAR (GRUPO MARRANO)
- SALÓN DE BELLEZA
- BOMBEANDO
- SÚPER ÍDOLO
- CIRCUNSTRACIÓN
- ELLA ES
- BATALLA
