Cine
Sisu 2: Camino a la Venganza, un road trip infernal lleno de adrenalina que no olvida sus raíces
Un trabajo que redobla la apuesta tanto en explosiones, sangre y su acción exagerada; con un Stephen Lang que llegó a dar un desarrollo de personaje a lo encarnado por Jorma Tommila…
El director finlandés: Jalmari Helander vuelve al ruedo de una manera desatada, extravagante y caótica, metiendo las manos al fuego para seguir forjando a Aatami Korpi, conocido en el mundo bélico como Koschei “El Inmortal”, quien es encarnado nuevamente por el actor Jorma Tommila en la secuela titulada, Sisu: Camino a la Venganza, pieza cinematográfica que añade en su elenco a Stephen Lang y Richard Brake para implotar en algo colosal que no le pide nada a la primera entrega y se convierte en un Road trip infernal, lleno de vísceras y testosterona al mil.
Pero antes de entrar de lleno a lo que nos trae aquí. Debemos establecer y dejar algo en claro. Cualquier género cinematográfico de hoy en día que veas en la gran o pequeña pantalla a dado un cambio significativo a su propio entorno de juego y el cómo cuenta sus propias historias.
Con esta secuela de Sisu en el último mes del 2025, se busca expandir y responder a uno que otro cuestionamiento y planteamiento que nos dejó el primer trabajo (2022) sin meterse en un embrollo.
No sin antes, coquetear con lo exagerado, el tributo a otras producciones y sobre todo, redoblar su apuesta en secuencias, explosiones y sangre, así como conocer al creador y arquitecto del hombre que tiene en su historial a 300 soldados rusos eliminados y que se convirtió en leyenda y en “aquel hombre que se rehúsa a morir”.

De qué va Sisu: Camino a la Venganza
1946… Tras haber sobrevivido a la cacería de una patrulla nazi, Aatami Korpi (Jorma Tommila) vuelve a su hogar (dos años después) en el cual su familia fue brutalmente asesinada durante la guerra por un comandante del Ejército Rojo que lleva por nombre: Yeagor Dragunov (Stephen Lang), quien fue lo más cruel y brutal al acabar con su familia al tener una pala en mano y cortarlos en pedazos con ella. Todo esto para ahorrar un par de balas.
Con esto en mente, los recuerdos de su pasado feliz y las pesadillas de la guerra vuelven a su mente, así como el reabrir ciertas heridas que ya habían cicatrizado. Korpi desmantelará ese hogar que construyó años atrás para poder llevarlo a un sitio más seguro y tranquilo para reconstruirlo de cero y así poder rendir un tributo como cierre y descanso para los suyos con el máximo honor que su familia merece.
Cada madera que hay en la pared, techo y piso que conformaban su anterior hogar, serán llevados en un camión hasta Finlandia en un nuevo camino para encontrar la paz y calma.
Aunque en otro lugar y dentro de una oscura y olvidada prisión, un oficial de la KGB (Richard Brake) liberará a un prisionero de guerra para darle una misión de suma importancia:
Detener a la leyenda Aatami Korpi a toda costa y entregárselos vivo.
Ese preso, al cual le fue encomendado dicha misión suicida es nada más y nada menos que el creador del Koschei, “El Inmortal”: Yeagor Dragunov. Él está decidido a terminar el trabajo que comenzó años atrás y ocupar todas sus armas a su disposición para frenar al “hombre que se niega a morir” y acabar con la leyenda de Aatami Korpi.

“Vas a ser enterrado en tierra congelada. Como el resto de tu familia… Eres un error, una abominación… Te demostraré que hay cosas peores que la muerte.”
¿Hay algún cambio significativo en esta secuela? Quizás no, ya que dentro de su estructura narrativa (por capítulos), ritmo y fórmula se mantiene igual a lo que ya vimos en la primera entrega.
Son sus secuencias de acción y paisajes, donde se redobla la apuesta y se desata de manera espléndida y única para que cada paso que da, lo haga de manera firme y segura sin perder el toque de la extravagancia que la distingue.
Pese a que su “mayor problema” sea (de nuevo) combinar y balancearse entre el drama, la acción y la comedia oscura, es esto lo que nos consiente en ciertos momentos para hacer soportable este producto. Así como dejar ciertas cosas al aire para no profundizar más de lo necesario, mientras que otras no terminan de cuajar del todo, pero donde el guión hará de las suyas para que esto no nos arruine la experiencia y donde un mago no tenga que ver en ello para arreglar esas fisuras en la armadura.

Realmente ese problema es su mayor acierto de esta cinta. Sisu: Camino a la Venganza es muy sangrienta, llena de testosterona y sobre todo, un road trip infernal lleno de adrenalina que no pierde ese toque western y bélico que la caracterizó desde aquella primera entrega.
Si viste la primera entrega, esto ya no debería ser extraño para ti, pero si es tu primer acercamiento a ello, bueno, es algo que te va a descolocar pero te gustará.
Sisu sigue pareciendo una novela gráfica con viñetas muy vívidas de paisajes acompañada de secuencias de acción que engalanan la gran pantalla grande y nos hacen sentir como en un videojuego, y donde la fotografía de Mika Orasmaa toma fuerte presencia en campo más abierto, aunque subiendo la dificultad del terreno para que todo sea mejor apreciado.

Jalarmi Helander nos entrega en Sisu 2 una entretenida y buena película de género, el cual rinde tributo en ciertas secuencias a Mad Max (Dir. George Miller tanto la del 81 y 2015), Código: Flecha Rota (Dir. John Woo, 1996) y Doctor Strangelove (Dir. Stanley Kubrick, 1964). Sin duda alguna, Sisu: Camino a la Venganza, logra amalgamar su propia locura para implotar y contagiarnos de esa adrenalina pura que ayudará a que nuestro entretenimiento compre lo que estamos viendo aunque la física y exactitud se vaya de sabático.

Como secuela funciona de maravilla y hace lo que debería de hacer, dando pasos firmes y liberando su gran potencial cuando se debe, manteniendo tensión cuando debe ahondar en ello y desquiciarse con cada muerte, explosión y sangre que salpicará la pantalla como si un capítulo muy adulto de los Looney Tunes tuviera lugar en la guerra.
La acción aquí será exagerada, algo de lo cual nos debemos comprometer desde el primer minuto. Pero también nos deja saber y apreciar el ojo de su director Helander por encuadrar planos generales entre la naturaleza silenciosa y el ruido de las batallas, dando como resultado un delirio funcional y divertido como algo cabronamente genial como la mente y alma de Sisu.

También Sisu: Camino a la Venganza, es extrañamente conmovedora y directa con lo que quiere contar. La historia de un hombre que busca el descanso, la paz, el rendir tributo a sus almas que cayeron en medio de la guerra por otra mano. Al igual que traer una fuerza antagónica abrumante, contundente y que eleva la apuesta por entender la figura de nuestro protagonista pero también por acabar de una ve por toda con su camino e imagen que se forjó en el calor de la guerra.
Nos encontramos ante una montaña rusa en llamas y totalmente desenfrenada que se atreve a salir de la vía para generar caos y diversión en el público.
Lo que más podríamos destacar de Sisu en su secuela, son las situaciones en las que el creador mete a nuestro protagonista y esperar a sorprendernos en cómo y con cuáles herramientas saldrá de esto. Atentos al glorioso y macabro CAPÍTULO 6 llamado: REVANCHA, dentro de este trabajo de Helander, lo reúne todo y hace implotar en algo que valdrá el precio del boleto.

Sisu: Camino a la Vengaza trae de nueva cuenta a Jorma Tommila en la piel de Aatami Korpi. Quien dota al personaje de seguridad, temple de acero y un desarrollo entrañable como esperanzador para esta segunda entrega, el cual se ve reflejado en la última secuencia del filme donde con un par de gestos y mirada, logra perfeccionar y cerrar al personaje. Aquí no existe diálogo alguno con él, pero habrá dolor y furia en su propio silencio y mirada, algo que es difícil de manejar para ciertos actores, pero Tommila nos da una soberbia clase de expresiones faciales y movimientos que dan miedo.
Mientras que Stephen Lang, trae consigo al personaje de Yeagor Dragunov, el cual es calculador, frío y sanguinario como su contraparte. Siendo un obstáculo difícil de vencer, el cual, no guarda contemplaciones y se atreverá a desatar todo el castigo que sea necesario para someter a nuestro prota.
Tanto Tommila como Lang cuando comparten pantalla en Sisu, nos regalan tensión en silencio, brutalidad en el caos y en el bien de algún caso, una sordida interpretación de dos vaqueros que buscan un descanso.

Ambos entran en el efecto: Los Indestructibles, luego de tanto desmadre, diálogo y miradas, nos rompemos la madre como debe ser. Aunque el mismo Lang está en otro nivel de personaje y daño, deben de saber que ponerlo a la altura de lo creado por Helander es como estar en el Olimpo de los madrazos y desarrollo de personajes que podemos pedir.
Cada personaje se golpea con la fuerza correcta. Cada escena, momento o consecuencia tiene un peso y detalle de locura que permite que la maquinaria avance con fuerza y tenga uno que otro acto maquiavélico en juego.
Jorma Tommila y Stephen Lang cargan a la secuela de Sisu en su espalda, haciendo que sus hombros estén fuertes y sus actuaciones, se encuentren a la medida de la historia.

Sisu: Camino a la Venganza sigue la misma estructura de su antecesora, en donde su director y escritor Helander consigue si objetivo en hora y media de metraje, logrando que esta secuela salte con creces de las hojas a la gran pantalla, dejando un extraño humor y cine salvaje que dentro del género ya no se ve mucho. Explora la venganza, la reparación y el precio de la justicia en mano propia, dialogando y deambulando con la complejidad de las heridas que dejan los conflictos personales del pasado, el presente y las decisiones que tomamos en el camino.
La secuela (y esperemos la última en el buen sentido de no seguirlo explotando por el cierre que hay) de Sisu, nos deja un gran sabor a sangre, siendo acompañado de un entretenimiento apabullante como una locura extrema que puedes saborear con el mismo filo de la navaja en este imaginante bélico y western lleno de mala palabrería, momentos fumados y exquisitos.
Puede que el tiempo le de la razón a Sisu y dentro de la acción, se vuelva algo de culto y necesario para aquellos amantes de los sinsentidos y de deleitar su pupila con explosiones y un lobo desquiciado cazando a sus presas con lo mejor que este espectáculo nos pueda ofrecer.
