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AVATAR 2: El Camino del Agua es una belleza deslumbrante llena de fantasía, amor y drama familiar

Esta aventura se permite la euforia y el crear un gran sueño de aprendizajes, algo tribal sobre las conexiones y las almas que componen a la familia…

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Crítica: Avatar El Camino del Agua - Película de Ciencia Ficción

Avatar: El Camino del Agua
4.5 Reviewer
Calificación

Cuando la primera cinta de Avatar llegó a la gran pantalla en el 2009, deslumbró por sus grandes efectos y técnicas visuales que esta cinta empleaba. Donde su director: James Cameron, nos hacía conectar con Eywa, la Madre Naturaleza de un mundo inmenso que era (y es) Pandora, a través de los ojos de un soldado discapacitado de nombre Jake Sully (Sam Worthington), el cual vivía entre dos mundos como caminante diurno.

Avatar nos dejaba un mensaje ecológico, algo con historia y que pondría la calidad y excesos de imaginación sobre la mesa, quedándose en nuestro subconsciente.

Posiblemente, el primer trabajo del mismo cineasta tomaba por sorpresa a propios y extraños. Mirando cierta parte de la fantasía y ciencia ficción con ojos diferentes. Aunque el guión no era su fuerte, no faltaba la comparación (propia que yo hacía) a Pocahontas, pero añadiendo el aspecto tribal y este trabajo lleno de corazón y alma, es que Avatar de James Cameron encontraría un lugar en el gran estante de Hollywood tanto con fans y haters.

Crítica: Avatar El Camino del Agua - Película de Ciencia Ficción
Una gran y cálida bienvenida del clan Omatikaya para el primogénito de la familia Sully. Imagen de: Disney

Tanto puede dar la cultura Na’vi como Pandora, ya que hay un libro (no tan conocido), pero como fan te lo recomiendo, claro, si quieres aprender a sobrevivir a ese paraíso peligroso dentro de los universos conocidos. Creado por María Wilhelm y Dirk Mathison nos llevan por la visión de la RDA (Administración de Desarrollo de Recursos) quienes elaboraron dicha guía que recoge información sobre su geografía, su ecosistema, la flora y fauna… Así como datos esenciales sobre los na’vi, explicar su cultura, fisiología e idioma.

Volviendo a lo que nos corresponde. Los años pasarían para que una secuela llegara a pantalla grande en el 2022, luego de que una pandemia por COVID azotara a ciertas partes del mundo. Confinamiento, fallecimientos y miedo que nos habían dejado, creo que Avatar: El Camino del Agua, se convirtió en un bello parche y vendaje para el corazón en cuanto a entretenimiento y blockbuster se trataba para su año.

¿El Camino del Agua es un gran episodio que apuesta por algo nuevo para el entretenimiento con gran despliegue de técnicas y tecnología o simplemente, busca expandir y nutrir más su mensaje tribal, ecológico y personal sin mucho trabajo? Si quieres leer una crítica, aquí mismo te la compartimos por parte de uno de nuestros colaboradores que salió en su debido tiempo para El Camino del Agua.

Lo que a continuación leerás, quizás no sea una crítica a la secuela de Avatar (o quizás un poco), sino una reflexión al explorar ciertas capas, ideas y mensajes que esta película puede darnos.

Crítica: Avatar El Camino del Agua - Película de Ciencia Ficción
Imagen de: Disney

De qué va Avatar: El Camino del Agua

Más de una década después ha transcurrido, tras la pelea del clan Omatikaya contra las personas del cielo.

Jake Sully (Sam Worthington) y Neytiri (Zoe Saldaña) viven en paz en la compañía de sus hijos: El primogénito Neteyam (Jamie Flatters), Lo’ak (Britain Dalton), Tuktirey “Tuk” (Trinity Jo-Li Bliss) y Kiri (Sigourney Weaver) nacida del avatar inerte de la Dra. Grace Agustin. Y los cuales son acompañados por el humano Miles “Spider” (Jack Champion) quien es parte de la familia Sully; y al que llaman con mucho cariño “Niño Simio”, este singular personaje es hijo del difunto coronel Miles Quaritch.

Todo es amor, aprendizaje y primeros pasos en familia con la gran naturaleza que Pandora y Eywa: La Madre Naturaleza provee. Pero todo cambiará cuando las personas del cielo: RDA, decidan regresar con más armas, más gente y herramientas para explotar mineral y monetariamente a este bello mundo dentro de una gran galaxia ya conocida.

Y con un arma secreta, Recombinantes, avatares Na’vi con la memoria de soldados humanos fallecidos en batalla, los cuales son liderados por Quaritch (Stephen Lang).

La General Ardmore (Edie Falco) le devolverá el puesto de mando y guía letal a Quaritch, si este logra acabar con Jake Sully y todos los problemas que haya en el camino. Una venganza que el coronel comerá en un plato frío por la traición que el antiguo cadete le hizo años atrás.

El tiempo corre en contra y los problemas vuelven a comenzar para esta familia que no tendrá descanso, así que el patriarca decide hacer un gran sacrificio para mantener a su clan y pueblo de los Omatikaya a salvo y que sigan con vida, aunque esto deba ser abandonar a esa gran familia para trasladarse al mar oriental de Pandora, habitado por el clan acuático Metkayina, el cual es liderado por: Ronal (Kate Winslet) y Tonowari (Cliff Curtis).

En este lugar los Sully deberán empezar de cero tanto en idioma, costumbres, vínculos y espiritualidad para mantenerse con vida mientras fuerzas de brutalidad y oscuridad comienzan a seguirles los pasos. Y donde el cazador, ya no es la presa.

Crítica: Avatar El Camino del Agua - Película de Ciencia Ficción
Imagen de: Disney

“El camino del agua no tiene principio ni fin. El mar da y el mar quita. Una vida termina, otra comienza.”

El canadiense James Cameron nos ha demostrado que conoce (muy a su manera) el terreno de juego en su larga carrera cinematográfica. Desde lo realizado en Terminator (1984), Aliens: El Regreso (1986), Mentiras Verdaderas (1994) y Titanic (1997).

Cada proyecto tiene una particularidad en especial, es deslumbrante a su modo por más pequeña o grande que esta sea, aunque de igual forma, tiene uno que otro tropezón que el mismo Cameron destaca a la hora de trasladarse del guión a la gran pantalla. Ya sea en la toma de decisiones, caminos seleccionados o el ritmo del mismo, cosa que con Avatar se ha mantenido de cierta forma, aunque el mismo Cameron lo maquille, es algo notorio y su talón de aquiles.

Crítica: Avatar El Camino del Agua - Película de Ciencia Ficción
La secuela de Avatar tuvo un presupuesto estimado de 460 millones de dólares aproximadamente. – Imagen de: Disney

Pero vamos diseccionando a Avatar como debe ser.

Mientras la primera cinta de Avatar nos hablaba sobre la naturaleza, las creencias y el virus que a veces llega a ser el humano mismo con sus armas, tecnología y pensamientos, así como con su mensaje ecológico. Para El Camino del Agua, el mismo Cameron en compañía de Rick Jaffa, Amanda Silver, Josh Friedman y James Salermo en el guión, toman a la familia como un concepto principal y central, donde nadie se encuentra exento y cada uno va caminando a su ritmo para aprender nuevas cosas juntos y por separado.

De cierta forma, esta entrega se siente más personal, con más carga emocional y un entendimiento más profundo del entorno, pero no tan explotado como podría ser.

Crítica: Avatar El Camino del Agua - Película de Ciencia Ficción
“… en el guión, toman a la familia como un concepto principal y central…” Imagen de: Disney

También tenemos una interrogante que acecha a nuestro principal, aquellas decisiones que nuestro patriarca Jake Sully debe tomar para proteger a los suyos, pero cuestionando a cada paso que da: Si deben correr y esconderse del gran enemigo que lo acecha o luchar contra su maldad para acabar de una vez por todas con esto.

El guión de Avatar no tiene miedo en mostrar a Jake y Neytiri como padres amorosos, responsables y guerreros, al mismo tiempo que mostrarlos vulnerables y con miedos tras una pérdida que tienen, todo mientras se libra una batalla por el equilibrio y paz, bajo la manta de un eclipse: “Los Sully somos uno. Era nuestra gran debilidad y nuestra gran fortaleza.”, recita Jake Sully en parte del acto final de la misma cinta.

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En esta secuela, veremos a Jake Sully como un gran guerrero Omatikaya y patriarca valiente. Pero igual un alma con mucho miedo…Imagen de: Disney

Para luego, darle paso a la misma Saldaña al cantar “The Songcord” en un momento, ritual y despedida muy emotiva que apachurra el corazón con tan pocos segundos en pantalla.

Lo anterior no funcionaría en este capítulo de Avatar sin la química de Zoe Saldaña como Neytiri que carga con un yin yang de madre amorosa como letal y protectora. Así como un Sam Worthington en la piel azul de Jake Sully quien muestra fortaleza, batuta y miedo como un gran espíritu de vena dramática. Una pareja diferente de gatitos humanoides que da gusto acompañar en la gran belleza de Pandora.

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Los eclipses en Pandora simbolizan los ciclos de día/noche, pero también se usan simbólicamente para marcar momentos importantes en la narrativa. Imagen de: Disney

La familia que se construye con Avatar también nos habla sobre el ser diferentes, únicos y tener cosas especiales que para otros resultan extrañas o no muy bien vistas. Pero a pesar de las adversidades, el amor, la comunicación y el trabajar en equipo siempre tendrá mucho peso para vencer cualquier barrera o guerra.

También invoca temas de ambientalismo y colonialismo de asentamiento (proceso donde los colonos ejercen un dominio sobre una tierra y sus habitantes parcialmente organizado o apoyado por una autoridad imperial); lo cual queda muy bien reflejado en el camino que Quaritch (Stephen Lang) toma para darle caza a Jake y su familia.

Crítica: Avatar El Camino del Agua - Película de Ciencia Ficción
Imagen de: Disney

Creo que en esta entrega de Avatar hay más presencia de esta fuerza antagónica, la cual acecha de manera perfecta como un carroñero y sin respiro alguno sin importar lo que haga a su paso. Lang toma al personaje desde su fuerte estructura ósea y hace que funcione a un nivel perfecto de odio y respeto por aprender rápido de este mundo que odia y al cual juró exterminar para cumplir la misión.

Sin el poder de actuación de Lang, este personaje, bien podría haber quedado relegado a algo inferior en Avatar: El Camino del Agua. Pero es el balance que Lang brinda a Quaritch, que lo “amas” (o te cae bien) por algunos gestos y momentos que tiene, así como odiarlo al ser una espinita en el zapato.

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Imagen de: Disney

Cada personaje tiene su momento clave, cada escenario y diálogo nos permite disfrutar de esa pequeña, pero no gran evolución de cada uno de ellos.

Aquí el mismo James Cameron se permite la euforia y lo desmedido, crea un gran sueño tribal de conexiones, almas, respeto y elecciones de manera simbólica que se aterriza por las ideas que desprende, así como el trabajo visual en fotografía de Russell Carpenter, quien se atreve a darnos paisajes naturales de bosque y selva, así como contener los arrecifes, el mar brillante, transparente e imponente; combinándose con la música orquestal de Simón Franglen que logra darnos un subidón para ver tan bella obra ecológica.

Crítica: Avatar El Camino del Agua - Película de Ciencia Ficción
Imagen de: Disney

El trabajo y viaje de Avatar: El Camino del Agua es impresionante y apoteósico, mucho mejor que la primera entrega; sus acabados visuales son mayormente pulidos (siempre y cuando compres de manera perfecta la fantasía y ciencia ficción que hay aquí) y meticulosos en su construcción de un mundo asombroso entre CGI y efectos prácticos.

Sin olvidarnos de mencionar el uso de la tecnología DEEP X (inventada por Pawel Achtel) y la cual permitió filmar imágenes en 3D bajo el agua, esto para evitar significativamente las partículas de distorsión y movimiento bajo este entorno natural.

Visual y narrativamente hablando, Cameron nos asombra con su epopeya acuática y cósmica hasta conmovernos el alma de manera íntima y única.

Crítica: Avatar El Camino del Agua - Película de Ciencia Ficción
DATO CURIOSO: Se usó un sistema de cámaras especial llamado “Veni Camera” para capturar el movimiento en el agua de manera realista, con un 60% de CGI y 40% de acción real en las tomas principales. – Imagen de: Disney

Quizás hemos llenado de elogios a Avatar: El Camino del Agua, pese a tener una historia algo simple para otros expertos y donde su propio guión no es el mayor atractivo y es un punto negativo para el cineasta canadiense. Debemos destacar algo entre tanto ruido y no tanta sustancia, esta secuela es más amorosa, bondadosa y llena de un alma tribal con fuerza y eco que resuena en nuestro asiento que nos encanta.

Este proyecto es una experiencia que debe verse en una gran pantalla con la mejor definición posible tanto de imagen como sonido para disfrutar con mucha pasión de este maravilloso mundo que Pandora y los Metkayina nos pueden ofrecer.

Crítica: Avatar El Camino del Agua - Película de Ciencia Ficción
“… esta secuela de Avatar es más amorosa, bondadosa y llena de un alma tribal con fuerza y eco que resuena…”Imagen de: Disney

Avatar: El Camino del Agua es una belleza emocionante de diversión, acción, fantasía y drama que arma un corazón azul y casi perfecto; el guión aborda los puntos débiles de la primera cinta, mejorando algunos aspectos y otros quizás no tanto o como debería; la construcción de esta cinta es un círculo de ideas y espíritus con un amplio mensaje social y ecológico, así como un núcleo familiar que muy pocas veces funciona de manera entrañable en la gran pantalla.

Regresemos a Pandora, no como las personas del cielo que esperan, sino como aventureros que buscan entretenerse un buen rato con Avatar y sus tres horas y cuarto de duración, mientras nuestros sentidos vuelven a enfocarse en la cultura Na’vi con asombrosos efectos visuales que la convierten en un trabajo interesante, entretenido y una obra cinematográfica de la cual, podemos aprender más de la técnica que de la sustancia, pero también de su alma como de El Camino del Agua.

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