Entrevistas
James Cameron sobre Avatar Fuego y Ceniza: “Hay una alegoría sobre este mundo que parece estar lleno de odio”
James Cameron es un visionario sin miedo al éxito y continúa probándolo con la tercera entrega de Avatar, que anda arrasando en taquila.
Genio y figura hasta la sepultura. James Cameron continúa el relato de ciencia ficción más ambicioso de su carrera con la tercera entrega de la saga de Avatar. Y aunque algunos cuestionan la relevancia o impacto de la misma, no cabe duda que cada vez que llega a cines sigue siendo un fenómenos que atrae a la gente. En Pólvora pudimos charlar con el cineasta detrás de este emotivo viaje que aún tiene más por ofrecer y que, probablemente, continúe conquistando las salas de cine con una gran experiencia como sólo él puede.
James Cameron: La evolución tecnológica y emocional de Avatar
Avatar: Fuego y Ceniza es una de las cintas de este universo de Pandora creado por el cineasta y guionista James Cameron, que tiene una carga emocional más fuerte que sus predecesoras. “Creo que estuvimos creando eso desde hace tiempo. En la primera entrega, establecimos un mundo y una historia de amor relativamente sencilla en el que te enfocarías en todo lo nuevo que te rodeaba ya que nadie había visto algo similar antes. En la segunda, viajamos a diferentes partes de ese mismo mundo y le añadimos una complejidad a la trama, mientras introducimos nuevos elementos como los Tulkun y el Arrecife y más”, señaló.

“Aquí, elevamos esa complejidad a un nivel al introducir a la Gente de las Cenizas, aunque también se deriva de la muerte del hijo mayor de Jake Sully y Neytiri de la anterior cinta. Y aunque teníamos un mundo fantástico en el sentido de la fantasía, quería aterrizarlo hacia las respuestas más humanas y auténticas como lo son el trauma, la pérdida y más, porque creo que el cine commercial suele olvidarse de ello o no lo enfrenta de forma honesta, siempre lo hace en forma de venganza o algo más. La pérdida no sucede y detona algo ni se olvida inmediatamente”, continuó explicando el ganador del Óscar.
“Aquí Neytiri comienza viviendo con un sentido de enojo e ira que la vuelve un tanto racista. Y ella tiene que enfrentar eso y ver más allá, ver a la gente por sus valores y el bien que reside en ellos sobre el color de la piel y la especie o clan. Me parecía que en esta historia tenía la oportunidad de profundizar más en nuestros personajes y sus emociones, algo que incluso se ha dejado de lado o ignorado por usar motion capture. Pero realmente no comprenden el gran proceso y las grandes actuaciones que hay detrás de todo esto”, acusó a su vez el director de Terminator.
Y es que, para James Cameron, que hasta hace poco reveló todos los procesos detrás de la creación de su saga de ciencia ficción, muchos no lo comprenden. “Hay muchos ensayos en ello, armamos la escena, experimentamos y probamos diferentes sets. Soy un director muy preparado cuando filmo en live action pero al hacer capturas, existe cierta libertad que me permite no hacer storyboards ni decirle a los actores dónde se tienen que parar, sino que ellos encuentren la escena por su cuenta. Es todo un acto de magia que muchos actores no llegan a comprender, ni los medios. Pero ahora, por primera vez, lo mostramos para que se sepa todo ese proceso que conlleva crear este universo”.

De alguna manera, Avatar: Fuego y Ceniza también resuena con los conflictos de la actualidad en el mundo y esa tremenda división que genera el odio hacia los inmigrantes y la gente desplazada. “Los Sullys sufren de ello, son desalojados con violencia. Jake huye de donde vive por salvar a su gente y su bosque. Pero no importa, porque el ejército lo busca a él y a Neytiri. Tiene una motivación específica para partir pero cualquiera que haya sido desplazado de su hogar sabe que eso genera un trauma”, expresó Cameron.
“Eso le sucede a Neytiri, se siente una extraña en tierra desconocida porque no es una persona del agua. Pero en general, la cinta lidia con esos temas, con las ideas de no saber dónde perteneces y cuál es tu hogar. Y ya que encuentras dónde perteneces, es aprender a ganarse ese lugar, el respeto y la aceptación de la gente que te rodea. Eso es muy claro en el caso de Spider, que desesperadamente quiere ser un Na’vi porque los aprecia al grado de pintarse él mismo de azul y poder formar parte de la familia Sully y logra que los niños, la siguiente generación, lo reciban con brazos abiertos”, señaló James.
“Me parecía adecuado que el odio se termine de una generación a otra, o que por lo menos se aprende. Ni qué decir de las relaciones entre padres e hijos, especialmente con la sombra que Jake pone a quienes le rodean debido a su estatus de figura legendaria en este mundo. Esa sensación de no saber si solamente es un sentido de desplazamiento o de no saber dónde correspondes ni lo que vales permea el relato porque es algo que ves que pasa en los jóvenes hoy en día”, complementó.
“Es verdad que le pongo muchos obstáculos a los Sully pero creo que eso hace que la audiencia esté de su lado. Queremos ver que tengan éxito, que se sumerjan en esa aventura y cuando les avientas verdaderas amenazas en el camino como la Gente de las Cenizas o los humanos que quieren llevarse a los Tulkun amenazando a la comunidad entera, hay una alegoría de los problemas con los que lidiamos en este momento en un mundo que parece estar lleno de muchísimo odio”, reflexionó el director de Titanic.

La franquicia de Avatar ha sido un pilar de los avances tecnológicos que han permitido una experiencia cinematográfica única cada vez que viajamos a Pandora. Pero ¿será que James Cameron se beneficie de la IA en las siguientes entregas? “Existen dos clases de inteligencia artificial. Hay una enorme que es una superinteligencia que la gente cree que llegará en unos, tal vez, 10 años. Creo que eso es un gran problema para la civilización. Si bien creo que podemos tener enormes beneficios de ella, también hay un tremendo riesgo. Pero aquí no hablamos de esa IA”.
“La gente me recuerda que les advertí de ese dilema en la saga de Terminator, pero ese es otro tema. Hablamos del negocio del entretenimiento y el trabajo con artistas, algo que yo también me considero. Existe la IA generativa, que puede usar modelos de texto a video y están entrenadas con cada imagen que los humanos piensan que vale la pena tener en una base de datos y así crean un video extremadamente realista. Eso no me interesa en absoluto ni creo que sea una buena forma de hacer películas por una razón muy específica”, aseveró el director.
“Si tomas todo lo que se ha hecho, lo metes en una licuadora y obtienes como resultado algo que sintetiza una nueva imagen, ¿cómo puede no ser algo un tanto promedio? No es la visión única e idiosincrática de un artista inspirada en su experiencia y vivencias. Personalmente, prefiero algo hecho por alguien creado así. Si buscas el promedio, es un camino irremediable a la mediocridad. ¿Funciona? Claro, y da mucho miedo que lo haga. Yo no quiero generar imágenes así, mucho menos suplir a mis actores con ello. Mi proceso en Avatar siempre ha sido originado y centrado en el proceso actoral”.
“Nosotros celebramos a los actores y consideramos su labor como el sagrado momento de la creación”, continuó James Cameron. “La IA generativa es totalmente lo opuesto, pudimos tener una generación que dijera que pueden realizar su brillante idea sin lidiar con ellos, simplemente inventando personajes, algo que haces en parte como guionista. Con esa labor habitas cada uno de los roles que se crean para la historia. Pero existe un punto donde tienes que pasar la batuta, hacer el casting al actor que crea una única versión de eso que escribiste. La IA no puede hacer eso, aunque no todo es tan sencillo como aparenta”.
“Las películas de Avatar y todos los filmes que me gustan son costosos. Los efectos visuales y sus procesos lo son y si el costo de los cines y las cuotas bajan, esas cintas espectaculares dejan de existir. Tal vez personas como Steven Spielberg, Denis Villeneuve y otros cineastas tengan un buen récord con estos proyectos pero ¿cómo podrían los jóvenes directores entrar a la ciencia ficción a gran escala? Si en ese caso, la IA generativa es un genio fuera de la botella que puede ser domado para beneficio y que baje los costos de producción, puede ser un pase salvador en el último minuto para ellos”, abogó el cineasta.
No cabe duda que, desde la primera entrega, Avatar ha influenciado al avance de la tecnología en los efectos visuales y técnicos. “Muchos de esos avances han sido en el servicio de crear un auténtico sentido de realidad para la audiencia. Cuando hablo de crear una especie de estado de sueño, es porque sabes que lo que ves en ellos es imposible aunque luzca real. Y creo que ese es el mayor logro de estas cintas. Podría hablar por horas de la tecnología pero solamente es una herramienta con muchas capas que permite crear esto”.
“Lo mejor es que mucho de ello ha sido adoptado por otros cineastas. Me hace feliz que los medios técnicos sigan modificándose con el tiempo porque, si piensas de verdad en el séptimo arte, ha sido algo muy relacionado a lo técnico desde sus inicios. Estoy orgulloso de que trascienda sobre la franquicia de Avatar. Podemos ver el panorama y además observar cómo sigue habiendo gente innovando y cruzando conocimiento con nosotros. No nos aislamos sino que le mostramos a todos lo que hacemos y si otros directores quieren aprender o adoptar algo de lo que realizamos, se siente como promover la producción e innovación, creando siempre una retroalimentación favorable que haga esto crecer”, concluyó.
