Cine
Rómpete la Madre: mexicanas al grito de box unidas en un documental
El documental sobre el mundo del boxeo femenil mexicano, Rómpete la madre llega en exclusiva a Cinemex
Rómpete la Madre es un documental que captura la crudeza del boxeo femenil profesional a través de cuatro historias que se unen al momento de subir al ring, justo cuando el país vuelve a mirar al deporte como herramienta social.
Fue 1999 quizá el año más histórico para el boxeo femenil en México “La Poeta del Ring”, Laura Serrano no sólo se convirtió en la primera mujer campeona mundial mexicana, sino que también ganó su pelea más dura fuera del ring: un juez falló a su favor modificando el reglamento que permitió licencias para boxeadoras profesionales en la Ciudad de México.
Ese momento abrió la puerta a generaciones posteriores como lo serán las de nuestras protagonistas: las mexiquenses y campeonas mundiales Ibeth “La Roca” Zamora y Lupita “La Loba” Martinez, la regiomontana ex-seleccionada nacional y promotora Mariana Caballero y la boxeadora italiana que radica en México, Camila Panatta.
A través de la mirada de la directora Daniela Uriza Razo, quién coloca al espectador dentro y fuera del ring, observaremos la lucha, sentiremos las heridas y escucharemos las voces de aquellas que se rompen la madre por obtener su lugar en el boxeo mexicano.

El boxeo femenino se redefine
La inclusión de las categorías femeniles para los Juegos Olímpicos de Londres 2012 significó un pasó enorme para las boxeadoras alrededor del mundo, pero en México la brecha de reconocimiento y ganancias económicas en comparación con el boxeo masculino sigue siendo muy amplia. Es la misma cantidad de sudor, las cortadas sangran igual pero al final ese desfase generacional entre mujeres y hombres sigue siendo un conflicto que se ve retratado durante toda la película.
Es el ring un símbolo de identidad para las cuatro peleadoras, sus historias son una declaración de resistencia ante un sistema deportivo al que le faltan garantías. A pesar de todo las cuatro campeonas no dejan de romperse la madre dignificando los valores de la disciplina, la resiliencia y el trabajo duro.
El país que idolatró durante décadas a campeones masculinos ahora está produciendo referentes femeninos que pueden llenar arenas, encabezar carteleras y volverse modelos para nuevas generaciones; el documental retrata esa humanidad esperanzadora de sus protagonistas, la vida de esas mujeres es todo lo que pasa antes y después de esos 10 rounds.
Breve historia del boxeo femenil
Durante buena parte del siglo XX, el boxeo femenino fue visto como un espectáculo marginal o directamente prohibido en varios países.
Los primeros registros documentados de mujeres peleando se remontan al siglo XVIII en Inglaterra, pero el deporte organizado tardó mucho más en aceptar su presencia. No fue sino hasta los años noventa cuando el boxeo femenil empezó a recibir reconocimiento serio en organismos internacionales.
Un momento clave ocurrió en 1996 cuando la pelea entre Christy Martin y Deirdre Gogarty en una cartelera de Mike Tyson se transmitió en televisión mundial y cambió la percepción del público; para ese entonces México ya llevaba tiempo produciendo peleadoras con buen nivel.
Laura Serrano, abogada y pionera de los puños rosas, quién sentó las bases para lo que sería la primera gran generación de mujeres boxeadoras mexicanas, campeonas mundiales que consolidaron el movimiento femenil:
- Ana María “La Guerrera” Torres, figura clave del boxeo televisado en los 2000.
- Jackie Nava, considerada una de las grandes impulsoras del boxeo femenil latinoamericano.
- Mariana “La Barby” Juárez, campeona mundial y rostro mediático del boxeo femenil en México.
Hoy México es uno de los países con más campeonas mundiales activas en boxeo femenil.
Boxeando por La Paz
El documental se estrenó justo en la semana que la presidenta Claudia Sheinbaum presentó la nueva estrategia nacional que integra a 5 mil boxeadores y boxeadoras a Jóvenes Construyendo el Futuro para recibir un apoyo de 9 mil 582 pesos a cambio de ofrecer clases gratuitas a niños, niñas y jóvenes.
La coincidencia convierte al documental en algo más que cine deportivo: se vuelve comentario social. De pronto, cada entrenamiento en pantalla parece dialogar con la política pública; porque el boxeo en México nunca ha sido solo boxeo, es un identidad que se remonta a la personalidad y esencia guerrera de nuestros ancestros fundadores.

Cuando el documental baja la guardia
Un problema es que la película no siempre mantiene la intensidad que promete. Después de una primera mitad vibrante, el ritmo empieza a caer. Algunas secuencias se alargan demasiado, entrevistas que repiten ideas y la edición pierde tensión dramática.
Es como ver una pelea donde un boxeador domina los primeros rounds pero luego se vuelve conservador.
Además, hay momentos donde la presencia de marcas se vuelve demasiado evidente. No arruina la película, pero sí rompe la ilusión documental. Por momentos, Rómpete la Madre parece más un promocional extendido que una exploración del crecimiento del boxeo femenil en México.
Es una decisión extraña, sobre todo considerando que las historias de las peleadoras ya son lo suficientemente poderosas por sí mismas.
Rómpete la madre: El verdadero nocaut está en las historias
Aun así, cuando el documental funciona, funciona de verdad. Las mejores escenas no son peleas.
Son instantes: una madre preguntando si el boxeo es seguro, una mujer corriendo sola en el bosque de madrugada, una boxeadora admitiendo que subir al ring le cambió la vida. Ahí está el corazón de la película.
Porque el boxeo femenil en México no creció gracias a campañas gubernamentales ni a estrategias de marketing. Creció porque muchas mujeres decidieron ignorar las burlas y entrenar de todos modos.
El documental logra capturar esa terquedad. Esa convicción.
Y eso basta para que, incluso con sus problemas de ritmo, Rómpete la Madre sea una obra relevante dentro del cine documental deportivo mexicano. Tal vez no es un nocaut cinematográfico. Pero sí es una pelea que vale la pena mirar.
Sobre todo porque lo que está ocurriendo en esos gimnasios —lejos de las cámaras, lejos de los patrocinadores— podría ser uno de los capítulos más interesantes en la historia del boxeo mexicano.
Y este documental, con todo y un par de caídas, nos permite verlo justo cuando está sucediendo.
