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Prohíben los narco corridos en la CDMX: ¿Propaganda de la ultra derecha o solución real?
El Partido Acción Nacional (PAN) presentó su iniciativa en el congreso de la Ciudad de México y fue aprobada de manera unánime
La Ciudad de México sorprendió a la audiencia de los corridos tumbados durante los últimos días. A través del congreso local, y por iniciativa de la diputada Laura Álvarez del Partido Acción Nacional (PAN), se aprobó con unanimidad una reforma a diversas leyes locales con el objetivo de prohibir que este género no se pueda reproducir en espacios o eventos públicos ni en instituciones educativas.
Pero luego de consultar el texto íntegro de la diputada, saltan varias dudas al respecto, empezando por la clásica ¿de verdad se trata de una solución real para frenar a las estructuras del crimen organizado que permiten el reclutamiento de jóvenes a las filas del narcotráfico en este país o simplemente se trata de propaganda de la ultraderecha, cargada de prejuicios clasistas, para imponer sus “buenos valores“?
Adiciones a la Ley en la nueva reforma anti corridos
Este par de reformas comienzan con las adiciones al Artículo 12 de la Ley para la celebración de espectáculos públicos en la Ciudad de México, misma que indicará en el apartado XI Ter. “abstenerse de presentar cualquier tipo de espectáculo en donde se difundan, ejecuten, transmitan o escuchen narcocorridos“.
En este mismo contexto, se agrega en el apartado XIV. la prohibición “durante la celebración del Espectáculo de que se trate, las conductas que tiendan a alentar, favorecer o tolerar la prostitución o drogadicción, cualquier tipo de apología del delito y en general aquellas que pudieran constituir una infracción o delito”.
¿Esto significa que ya no podremos escuchar narco corridos en la Ciudad de México? No, pues esta Ley únicamente se encarga de regular “la representación, función, acto, evento o exhibición artística, musical, deportiva, taurina, cinematográfica, teatral o cultural, organizada por una persona física o moral, en cualquier lugar y tiempo y a la que se convoca al público con fines culturales, o de entretenimiento, diversión o recreación, en forma gratuita o mediante el pago de una contraprestación en dinero o especie”. Es decir, podrás consumir los corridos tumbados en tu casa, tu carro, tu negocio, en la calle, en tus audífonos, en el radio, en la televisión, en el internet, etcétera. Es decir, seguiremos en contacto con esta música.
Pasemos, pues, a la adición a la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad de México, donde su Artículo 44 incita a las autoridades y los órganos político administrativos a prevenir, atender investigar, perseguir y sancionar “La difusión de contenidos que hagan apología del delito, narcocorridos y en general cualquier elemento que promocione, publicite o difunda elementos relacionados con la narcocultura”.
Además, se adiciona el Artículo 46 Bis, donde se informa que “Las autoridades educativas de todos los niveles, serán responsables de la supervisión y la ejecución de medidas en las instalaciones escolares, a fin de que, en los festivales, presentaciones, actividades académicas y extra académicas no se difunda, promocione, ejecute, transmita ni publiciten narcocorridos y en general, aquella música que realice apología del delito”.

Ley anti corridos, ¿una solución real?
Pero estamos ante una de las reformas a la Ley más tibias de los últimos años, en relación con la música que pretenden silenciar a lo largo del país, ya que esta no es la primera entidad federativa que opta por censurar los narco corridos, con el pretexto de que se trata de una expresión cultural que alienta al crimen, incluso imponiendo multas que llegan a rozar los millones de pesos.
No olvidemos que se trata de una iniciativa impulsada por el PAN, partido de derecha mexicano que apela a las buenas costumbres, la moral, la ética y los buenos valores como conceptos principales de sus iniciativas anti corridos, y este caso no es la excepción, ya que a través del texto de 17 páginas, abogan por un país libre de apología del delito y arte completamente familiar.
Algunas de las frases destacables al respecto, dentro del texto presentado por la diputada Laura Álvarez, son los siguientes:
- “La apología del delito en los narcocorridos, al presentar relatos que ensalzan el poder, la riqueza y la valentía asociadas con actividades ilícitas, puede contribuir a normalizar y legitimar conductas antisociales, afectando la interiorización de principios fundamentales para la vida en sociedad”
- “Desde el punto de vista de la formación de valores, la exposición reiterada a este tipo de contenidos puede distorsionar la comprensión de lo que es aceptable y deseable para la vida personal y colectiva”
- “La noción heroica del protagonista criminal refuerza la idea de que la transgresión de las normas puede conducir a la admiración social y al prestigio, contraviniendo los mensajes educativos y familiares orientados a fomentar el respeto por la ley y los derechos de los demás”.
- “Este fenómeno representa una amenaza concreta para la construcción de una ética
- ciudadana basada en la justicia y el desarrollo comunitario”

La criminalización del arte de la clase baja
Desde este punto de vista, podríamos pensar, entonces, que se trata de propaganda política con el objetivo de imponer lo que un partido como el Partido Acción Nacional considera que son los valores correctos, los ideales perfectos y la convivencia idonea que necesita el país para progresar, o por lo menos para vivir en una sociedad alejada de problemas como el crimen organizo, el trasiego de drogas, la tortura, el lavado de dinero, entre otras tantas.
De nuevo, la cúpula política criminalizando a la sociedad y a los artistas por ser nosotros quienes le damos más poder a los grupos armados delincuenciales del país, escuchando y componiendo música, pero no haciéndose cargo de su parte del problema, ¿no son ellos quienes trabajaron mano a mano con una de las corporaciones policiacas más corruptas de las que se tenga memoria en los últimos años y su llamado súper policía fue encarcelado por en Estados Unidos por los vínculos comprobables con los grandes capos del narcotráfico?
Pero no es el único problema que encontramos dentro del texto, pues también está lleno de juicios de valor, donde se habla de los corridos y narco corridos o corridos tumbados de una forma en la que descalifica todo su trabajo artístico, encontrando conceptos como “aberración musical, “mediocres letras, lírica corriente y pobre capacidad narrativa” o “himnos a la delincuencia”, de nueva cuenta, tratando de imponer el pensamiento de que únicamente la música aceptada por el gobierno es la que podemos, debemos y peor aún, necesitamos escuchar.
“Un narcocorrido no es música, justifica su métrica, lírica y estructura narrativa para
parecerlo pero realmente son himnos a la delincuencia y representan un franco y
abierto reto a la autoridad“, asegura la diputada panista, haciendo menos el trabajo de compositores, letristas, cantantes, instrumentistas, productores, ingeniero e ingenieras de audio, a quienes por cierto, se refiere también como delincuentes al afirmar que son quienes lavan el dinero de los grupos delincuenciales a través de sus empresas o compañias discográficas.
¿Por qué históricamente se ha puesto entre dudas el trabajo de otros géneros surgidos de la clase baja que también trataron el tema de las drogas, el alcohol, la sexualidad, las injusticias, de la violencia de género, etcétera? El rock, el reguetón, el EDM, el rap y hasta el blues o demás géneros que ahora forman parte del ideario colectivo también fueron perseguidos en sus primeros años de existencia, también los censuraron, también fueron acusados de drogadictos, criminales, hasta endemoniados enviados por Satanás y personajes fuera de la Ley que solo pisoteaban o se cagaban en, adivinen que: las buenas costumbres, los buenos valores. El ciclo repite, los narco corridos van a ser atacados hasta su extinción y adivinen qué, la brutalidad, el crimen y las injusticias van a seguir ahí, pues el problema nunca ha sido el arte.
Mantener el control a través de las Leyes
Por último, no podemos olvidar todas las veces de manera explícita, la diputada Laura Álvarez confirma que se trata de una serie de medidas para que el gobierno tenga el control absoluto de las herramientas de expresión, de los canales de comunicación de la sociedad y de los hombres o mujeres creativas que habitan en ella.
La iniciativa asegura que no se trata de una censura per se, ni de un ataque a la libertad de expresión, si no de una forma de prevenir que la sociedad se vaya a la decadencia, pero en realidad habla de mantenernos callados, quietos y embobados con historias que ellos sí quieren que sean contadas porque hablar de amor en tu arte, de un mundo perfecto y de esperanza no da mal aspecto.
Estos son algunos de sus dichos:
- “La prohibición de la apología del delito también desempeña un papel significativo en la prevención social de la violencia y la delincuencia organizada. Al impedir que se difundan mensajes que ensalzan figuras criminales o justifican actos ilícitos, se contribuye a debilitar la simbología y el imaginario que alimentan la cultura del crimen”
- “Este control sobre los discursos públicos es parte de una estrategia más amplia que busca construir entornos normativos y culturales donde la ilegalidad no sea una opción atractiva ni socialmente reconocida”
- “Desde esta óptica, la prohibición se convierte en un instrumento preventivo que articula la regulación legal con las dimensiones simbólicas y culturales de la prevención del delito, favoreciendo la estabilidad social y la confianza en el sistema de justicia”

Y aunque no es mi intención desviar el debate de este tipo de mensajes o de la denominada narco cultura en el país, criminalizar el arte y a quienes los escuchan no es el camino que nos llevará a solucionar problemas como la falta de oportunidades para los jóvenes, ni el reclutamiento de niños para el crimen organizado, les cierras a ellos una puerta que podría ser la alternativa a ganarse la vida: tocar una guitarra, un acordeón, un bajo, la batería, componer, cantar. Al contrario, el apoyo público a la música y el arte es necesario para el bienestar social.
Si existen los corridos y las historias nel narco en versos musicalizados, es porque solamente son un reflejo de la realidad que atraviesa a sus artistas, a sus escenas, ¿o están inventando el hilo negro? Ahora también hay que censurar a las investigaciones periodísticas, a los libros históricos, a los documentales, las películas, las series, los poemas y el diseño gráfico, pero ¿cuando le abriremos las puertas a los jóvenes hacia nuevas oportunidades, mejor educación pública y gratuita, servicios básicos, salud pública, salarios dignos y vivienda accesible?
