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Primate: un maratón clásico de adolescentes muertos para iniciar el año

Primate es la nueva propuesta de horror para iniciar el año donde un grupo de jóvenes, son aterrorizados por un simio rabioso

Mario Valencia

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Reseña de Primate

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El mundo animal es uno de los tantos rostros antagónicos del horror. La otredad que representa su comportamiento cuando, al verse obligados a compartir una vida tan cercana con los humanos, los lleva a una especie de antropoformización siniestra. El ejemplo por excelencia en el género es el uso de los simios, cual dualidad de nuestro lado más salvaje y violento.

Premisas de ello hemos visto en distintas ocasiones: ya sea en la emblemática Atracción diabólica de Romero, las incontables adaptaciones a La pata de mono de Jacobs, la reciente El mono o hasta en la nacional La horripilante bestia humana con José Elías Moreno y Carlos López Moctezuma, hay un innegable atractivo en estas historias a la especie más cercana a nosotros.

Bajo un argumento visto hasta el cansancio, un animal con rabia que ataca a un grupo de gente (esta vez, adolescentes, como debe ser) llega a salas esta semana Primate, protagonizada por Johnny Sequoyah, Jessica Alexander y el gran Troy Kotsur, reconocido actor sordomudo que participó en CODA.

Esta reseña podría terminar aquí mismo diciendo, es un chango matando gente, ¿qué pueden esperar? Pero este es un trabajo sucio y alguien tiene que hacerlo. Prometo no realizar analogías simiescas de algún tipo. Estaría de la changada.

Reseña de Primate
Ben es un divertido antagonista para una situación tan sosa. Imagen: Paramount Pictures.

De qué va Primate

Un grupo de amigos viajan a Hawaii para pasar el fin de semana en casa de una de ellas, quien tras un año de ausencia, regresa a visitar a su familia. Además de su hermana y su padre, un afamado escritor, en la casa vive Ben, un chimpancé entrenado para comunicarse con los humanos a través de lenguaje de señas. Por supuesto, todos desconocen que el primate, está infectado con rabia y no tardará en atacar a todo aquel que se ponga en su camino.

La película tiene varios elementos a favor. Para los morbosos fans de muertes y desmembramientos, encontrarán un viaje sangriento muy satisfactorio; en ese sentido, hay bastante originalidad en un par de secuencias, equilibradas con un suspenso que ocasionalmente funciona a pesar de lo predecible que resulta cada paso. Es imposible no fascinarse por la forma en que estos personajes, caen uno a uno.

Reseña de Primate
Ocasión #27781 en la que les digo lo siguiente: deberían prohibir que los chavos gringos estén solos en casa. Imagen: Paramount Pictures.

Pero lo que más se disfruta es su sentido del humor. Cuando se trata de Ben, los realizadores aprovechan su naturaleza para explotar lo absurdo y darle un sentido muy divertido de la ironía. Se celebra que precisamente, utilicen los elementos del lenguaje, el sonido y la discapacidad del personaje interpretado por Kotsur para dar buenos momentos. Es imposible no soltar la carcajada con semejantes ocurrencias. Mi favorita es cuando un jovenazo entra a la habitación de la chica creyendo que tendrá suerte y acaba encontrándose al chango. La mejor escena.

Sin embargo, aunque bien pudo inclinarse totalmente hacia este lado cotorro, la película se toma demasiado en serio como para ser tolerable, más si tomamos en cuenta que ninguno de los adolescentes es particularmente interesante. Sientes más empatía e interés por el personaje del papá, mismo que no está del todo presente, que por las presas en potencia. Lástima que tampoco supieron darle el enfoque adecuado para evitar los lugares tan comunes.

Lo más irritable del tema Primate es su horrible montaje. Sabemos que los gringos tienen una obsesión malsana por plantar prólogos estúpidos en la mayoría de su cine de horror. Aquí lo llevan a un tristísimo lenguaje televisivo tipo “a continuación…” que humilla por completo el propósito del montaje cinematográfico y encima, arruina sus propias sorpresas. La cinta abre con una escena donde Ben, ya infectado, le destroza la cara al veterinario que llega a ayudarlo. ¡Y esto se repite a la hora! ¿Quién vio eso y pensó que era una buena idea?

Hay buenas ideas aquí y sobre todo, una diversión honesta por pasar como sonido de fondo cuando esté en TV. Se celebra que haya originalidad en dar nuevos argumentos en lugar de explotar franquicias pero la fórmula también debe buscar ser distinta. Vaya, ni siquiera a nivel técnico resulta sobresaliente, hasta hay un brinco de luz en exterior que no concibo una producción de este nivel haya tenido. Pero hey, al menos no es Blumhouse.

Fotógrafo y reportero desde 2015, programador del Festival Macabro, profesor de Historia del cine en la FES Acatlán y coordinador de materiales en Filmin Latino.

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