Alan Wilder, el artífice detrás del sonido de Depeche Mode

Durante años se ha especulado sobre los motivos de la salida de Alan Wilder de Depeche Mode, enfocándose en el abandono al grupo y dejando de lado sus aportaciones musicales. Esto es algo de lo que se ha hablado muy poco, pero es innegable: su influencia en el sonido que hizo de la banda una leyenda.

Aunque nadie lo reconoció durante su paso permanencia, de los cuatro integrantes es el único que tuvo una formación musical formal y eso sería un factor clave para el éxito del grupo desde su integración y hasta su lamentable salida, aunque es del dominio público que el compositor era Martin Gore y lo hizo bastante bien, el cerebro musical detrás de las pulidas maquetas finales y de su sonido oscuro característico del grupo era Alan Wilder.

Depeche Mode en los años 80
Depeche Mode en los años 80

Lo que mal empieza, mal acaba

Alan Charles Wilder llegó a este mundo en Hammersmith, el 1 de junio de 1959, creció en el seno de una familia de clase media en el barrio de Acton, desde muy temprana edad tomó lecciones formales de música, aunque no de su total agrado pues se trató de una imposición parental y no de una elección voluntaria, en lugar de pasar sus tardes en el jardín o frente al televisor tuvo que alternar tareas escolares con arduas sesiones de educación musical cuyo fruto vería años adelante al poder de tocar con destreza instrumentos como la batería, la flauta y el sintetizador, precisamente sería este último por el que tuviera un mayor interés y pasión.

Wilder llegó a Depeche Mode en 1981 cuando fue a una audición después de leer un anuncio en la revista Melody Maker que decía: “Banda importante busca músico menor de veintiún años interesado en los sintetizadores”. Para los que no lo sabíamos Alan mintió sobre su edad para la audición, pues en ese año ya tenía cumplidos los veintidós años aun así se quedó con el puesto.

A pesar de ganarse el puesto por su talento y no por su amistad con alguno de los miembros, entró como teclista sustituto solo para tocar la parte de Vince Clarke en los conciertos de la gira See You por un salario de 50 libras a la semana y “sin derecho a formar parte de la banda”, aun cuando insistía en cooperar con algunas ideas, ellos las rechazaban. Ese mismo año, el grupo concretaría su segunda placa A Broken Frame y al poco tiempo se iban en una nueva gira: Broken Frame Tour, nuevamente con Wilder como músico de “apoyo”.

Tuvo que pasar año y medio para que los demás integrantes aceptaran su integración formal al grupo, pero a pesar de su capacidad y aportaciones, desde el inicio fue visto con recelo sobre todo por Andrew Fletcher cuyo único talento real era ser amigo de la infancia de Martin. La primera vez que apareció como integrante del grupo fue en el video de “Leave In Silence” de A Broken Frame. En 1983 grabó por primera vez como miembro oficial de Depeche Mode la canción “Get the Balance Right”.

Otra vez como cuarteto publican el 22 de agosto de 1983 Construction Time Again, el cambio en el sonido de la banda fue notorio y sobresaliente, Wilder, interesado por las entonces nuevas tecnologías digitales comenzó a experimentar con samplers y a encargarse de casi todo el trabajo de producción, en sus primeros años compuso los temas “Two Minute Warning” y “The Landscape Is Changing” de Construction Time Again, así como la canción “Fools” que apareció como lado B del sencillo “Love, In Itself” de ese disco, y coescribió con Martin Gore la canción “Work Hard” que apareció como lado B del sencillo “Everything Counts” también de ese disco. También compuso después “If You Want” de Some Great Reward de 1984, e “In Your Memory” que apareció como lado B del sencillo “People Are People”.

Ya para 1986 era el responsable de perfeccionar y pulir minuciosamente los demos y las ideas de Gore, únicamente coescribió con él y con Daniel Miller la canción “Black Day” que apareció como uno de los lados B del sencillo “Stripped”, y con Gore coescribió el tema instrumental “Christmas Island” que apareció como lado B del sencillo “A Question of Lust”.

MÚSICA PARA LAS MASAS y un sonido transgresor

Con Music For de Masses, dejaban atrás los escenarios pequeños y entraban de lleno a los conciertos en grandes estadios como quedaría registrado en Depeche Mode 101 cuyo nombre fue idea de Wilder al retomarlo del número del mítico concierto en el Pasadena Rose Bowl el 18 de junio de 1988, en lo referente a los sencillos “Behind the Wheel” y “To Have And To Hold” las mezclas de Martin Gore no tuvieron el éxito esperado por lo que se relanzaron con los arreglos originales de Wilder y fueron estas las que se quedaron entre el gusto del público.

En 1989 fue la mente maestra detrás del sonido de Violator en todos sus acabados estilísticos, en especial en el sencillo “Enjoy The Silence”, el tema más popular del álbum, considerado por muchos fans y la crítica como la mejor canción en toda la discografía de Depeche Mode; originalmente compuesta y grabada por Martin Gore como una balada acústica. Pero fue Alan Wilder quien vio su verdadero potencial, le puso una musicalización de base electrónica rítmica de sintetizador sofisticada.

Los arreglos de Wilder fueron tan alabados hasta el punto de que el álbum se volvería un parteaguas en la historia de la música electrónica, así como su mayor éxito hasta el día de hoy con más de 13 millones de copias vendidas en todo el mundo, se estima que en streaming supera los 142 millones de reproducciones.

A la sombra de un gran árbol… la ruptura

Con la sombra del éxito abrumador de Violator a cuestas, en 1993 DM dio un giro radical a su orientación musical sacando un disco de rock influido en gran medida por la corriente grunge de Estados Unidos. Mientras que Martin Gore y Dave Gahan estaban hundidos en sus problemas de alcohol y drogas. Fue el exhaustivo trabajo de Wilder en el estudio lo que sacó adelante Songs of Faith And Devotion, donde nuevamente su educación y su talento musical concretaron un proyecto tan ambicioso. Durante el Devotional Tour, Wilder es recordado por su trabajo sobresaliente como como baterista, demostrando nuevamente sus dotes musicales.

A pesar de que siempre fueron sumamente cuidadosos y reservados acerca de las dinámicas internas del grupo, las fricciones entre Wilder y Andrew Fletcher se agravaron con la falta de liderazgo de David Gahan y alcanzaron su punto más álgido cuando, viéndose solos en el estudio, Wilder reclamó con dureza (y bastante razón) a Fletcher no aportar nada a la banda. Por su parte Fletcher escudado en su amistad con Martin y los problemas de adicciones de Gahan simplemente siguió cobrando su cheque y cuando lo abrumaba la presión se declaraba en estado de ansiedad para no ir a algún concierto.

Harto de años de desplantes, falta de reconocimiento a su trabajo, acusado de ser el miembro más asocial del grupo y agotado emocionalmente por el titánico esfuerzo de sacar adelante un proyecto de esa dimensión prácticamente solo, Wilder decide abandonar Depeche Mode a mediados de 1995 sin odios ni rencores, despidiéndose con una emotiva carta.  

Lo que sorprende es que no solo nadie lo detuvo, sino que además de no pronunciarse al respecto, después de su salida se enfocaron en tratar de minimizar sus aportaciones, a través de una serie de actos tan infantiles como poner su nombre al final en las reediciones de los discos o poner la canción de “Useless” como fondo cuando lo entrevistan en el documental de la edición para coleccionistas de Ultra, sin dejar de mencionar la virulencia con la que se refieren a él en los documentales como de fácil reemplazo e innecesario para la sobrevivencia del grupo.

Andrew Fletcher de Depeche Mode

El legado de Alan Wilder

Aunque nadie es indispensable, después de la salida de Alan Wilder de Depeche Mode, la banda no ha vuelto a tener un disco relevante ni en lo económico ni en lo musical y es que, sin minimizar las aportaciones de los otros integrantes, con él se fue la vena musical, la finura y la innovación sonora que los hizo leyenda, tanto que tuvieron que recurrir al viejo truco de las recopilaciones de éxitos para salir de gira en 1998 y contrataron varios músicos de apoyo para hacer las partes que el tocaba, por supuesto sin resultados satisfactorios.

El éxito y la trascendencia de un grupo no se dan por el triunfo de un ego sobre otro sino por la interacción precisa y equilibrada de todos los talentos que lo forman, solo así se logra ser leyenda, cuando ese equilibrio se rompe por intereses mezquinos, la magia se acaba, aunque la codicia de la disquera y los miembros restantes insistan en seguir explotándolo.

Por cierto, la base musical de “Precious” su único éxito en el siglo XXI, tiene la misma que la de “Enjoy The Silence”.

Roger Muñoz
Roger Muñoz. Sibarita, irónico e irreverente, Comunicólogo de profesión, texto-servidor por accidente. Converso al “Indie” desde el 2009 después de vivir una experiencia místico-digital. Audiofilo de closet. Lector compulsivo de libros; amante del rock, el jazz, el cine, los cómics y la ópera. Otaku retirado y Japonfílico rehabilitado. Su alter-ego “starcat” a veces piensa por él.

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